Soy usuario de twitter desde hace unos cuantos meses. Para quienes no conozcan la plataforma, twitter es una aplicación online de microblogging cuya principal función es ofrecer a tu red de contactos online información actualizada sobre tu situación en cada momento. (Queda explicado mucho mejor en qué consiste en este vídeo que presentábamos el otro día)
Nunca he terminado de engancharme a twitter de forma activa (publicando), pero en ratos muertos, en los que no tienes otra cosas más interesantes/importantes que hacer (que nadie me pida detalles o se arrepentirá) sí suelo leer los ‘tweets’ (así es como se llama cada mensajes que se envía a la cuenta de twitter) de las personas a las que sigo; entre otras cosas porque es muy cómodo hacerlo desde cualquier lugar (haciendo cola en una puerta de embarque, en un supermercado, durante un peñazo de conferencia…) a través de un teléfono móvil con Wap (lo hago desde una BlackBerry, que tiene una pantalla ancha, y resulta bastante cómodo leer texto).
No obstante, creo que esto del microblogging tiene más sentido cuando tu red online de contactos es amplia (no es mi caso), lo que suele ser habitual en gente que tiene perfiles activos en redes sociales como MySpace, Facebook, Linkedin, Fotolog, …o que cuentan con muchos seguidores en sus blogs. Es otra manera de mantener relación con estos contactos, y de dar forma a la identidad digital que se proyecta en estos entornos. Por ejemplo, en un blog sobre ‘política’ uno nunca hablaría sobre temas personales a través de las entradas, pero, en cambio, sí lo puede hacer en twitter. O si tienes un blog de recetas de cocina, parece que no es el lugar idóneo para contar que te ha dejado la novia; sin embargo, es una información que tal vez sí podría interesar (o te apetecería contar) a la ‘audiencia’ de ese blog, con la que se puede llegar a dar un salto en la relación.
Creo que el microblogging abre otro ámbito de comunicación que no estaba suficientemente explotado en Internet, al que, a falta de un ‘palabro mejor, podríamos referirnos como ‘comunicación interpersonal impersonal’. Sé que, además de paradójico, suena contradictorio, pero no lo es del todo. Creo que seré capaz de explicarlo mejor mediante un ejemplo.
Imagina que estás en la sala de espera de un aeropuerto, aguardando a que te llamen para embarcar. Has llegado demasiado pronto, ya has devorado toda la prensa durante el viaje de ida, y no te apetece leer. Podrías llamar a alguien por teléfono, pero como no tienes nada especial que contar , y no quieres ser ‘plasta’, pues no llamas. Te aburres como una ostra. Necesitas entablar algún tipo de comunicación, pero no te vas a poner a mandar SMS a todos tus contactos para decirles que estás en una puerta de embarque esperando a que te llamen, y que tienes un aburrimiento que no puedes con él. Bueno sí, tal vez podrías enviárselo a tus contactos más íntimos, pero incluso para éstos se le haría extraño recibir el mensaje: “Hola, soy Víctor, me aburro”. De inmediato pensarían que estás deprimido, que les echas de menos (lo cual puede ser malinterpretado según quién lo reciba) o que, en realidad, se trata de un mensaje de despedida en clave, y que tus verdaderas intenciones son secuestrar el avión y estrellarlo contra ‘Los Monegros’.
En definitiva, se trataría de situaciones en las que sientes la necesidad de comunicar ciertas ideas, sensaciones, emociones…poco elaboradas, pasajeras, de baja implicación…pero que te apetece transmitir; especialmente en un contexto social (web 2.0, fiebre de los realities y docu-realities, exposición de los famosos….) en el que nos hemos acostumbrado a transmitirlo todo; queremos que los demás vivan nuestra vida ‘en directo’ en un mundo en el que, cada vez más, no somos lo que tenemos, sino lo que vivimos (experiencias); las aplicaciones de la Web 2.0 son nuestras grandes aliadas para dar a conocer a los demás cómo vivimos.
¿Se acuerdan de San José de Redondela Patrón de los Crossumers? Pues bien, parece ser que le ha cogido el gusto a eso de mostrar cómo vive “su vida”. El otro día me escribió un correo para contarme su nuevo proyecto, que consiste básicamente en hacer el Camino de Santiago y retransmitirlo al mundo a través de un teléfono móvil.
En todo caso, esta necesidad de ‘emitir’ en directo lo que vivimos no se circunscribe al ámbito web. Un estudio publicado ayer acaba de confirmar mi sospecha sobre la rápida difusión del hábito de utilizar el altavoz del teléfono móvil para ‘pinchar’ música y compartirla con los amigos o con cualquiera que pase a nuestro lado (creo, no obstante, que es un comportamiento típicamente adolescente, pero bueno). Cada vez es más habitual cruzarse con un joven que en lugar de llevar enganchado su mp3 a los auriculares, escucha la música a través del altavoz (pensado para la función de manos libres), ¿Qué sentido tiene este comportamiento? Desde luego, no lo hacen por la calidad del sonido (pues la cosa suena a lata que tira para atrás), ni por proteger su salud auditiva. Tengo mis dudas de que sea una cuestión de puro show off, de llamar la atención, al modo en el que lo hacíamos en los 80’s cuando emulando a los negros del Harlem nos plantábamos un radiocasette en el hombro y nos íbamos al parque a ‘escanciar’ unas cuantas litronas. Creo que este comportamiento –especialmente cuando se ejerce en solitario- no tiene que ver ni con la típica rebeldía adolescente, ni con la necesidad de hacer público el gusto (o mal gusto!) musical. En opinión, fíjense qué retorcido, lo que hacen estos adolescentes es poner ‘banda sonora’ a su vida, tal y como se haría si fuera vista desde un documental. En fin, reconozco el carácter especulativo de la reflexión, pero no creo que vaya del todo desencaminado.
En mi opinión, el microblogging tiene mucho de ‘exposición pública’, limitada a un ámbito cerrado, y, por tanto, interpersonal, pero sin llegar a ser personal (de ahí que lo hayamos llamado comunicación interpersonal impersonal). Por ejemplo, cuando envío un twitt comentando que estoy aburrido en el aeropuerto, estoy lanzando un mensaje a mi círculo cerrado de ’followers’, pero a ninguno de ellos de forma específica (algo que también se puede hace en twitter, por cierto). Es más, puedo mandar un mensaje que va dirigido específicamente a alguien, pero publicándolo en la página general, de manera que estoy haciendo que un mensaje personal (p.e. “@Manolo, ¿nos vemos esta tarde para tomar unas cervezas”) adquiera el estatus de ‘público’. En fin, que como digo es un plano de comunicación diferente, y que creo que resulta bastante interesante. Evidentemente, cuando tu círculo de contactos online es muy reducido o se circunscribe a personas del círculo íntimo (familia o amigos) tal vez resultan más prácticas otras formas directas de comunicación, como el correo electrónico o la mensajería instantánea, pero cuando el círculo se amplía, el microblogging adquiere funcionalidad.
Y al margen de para quién aporta más valor el microblogging, ¿Quién lo está utilizando en estos momentos? Si bien no hay ningún estudio sobre el perfil del usuario (‘estamos trabajando en ello’, que diría Aznar con acento ‘tejano’) , basándome en lo que llevo observado hasta el momento, tengo la impresión de que el ‘twittero’ actual tiene mucha más relación con la blogosfera que con las redes sociales. Y, concretando, diría que el perfil del usuario actual, al menos en España, responde al del ‘bloguero geek’; es decir, gente muy vinculada al mundo de Internet y, más genéricamente, al de la nuevas tecnologías. En este sentido, centrándonos en el ámbito de la comunicación, podríamos pensar que este hecho restringe los usos que podemos hacer de Twitter para comunicarnos o interaccionar con el consumidor si nuestra marca no tiene vinculación o interés especial en este público. Sin embargo, frente a este obstáculo, el microblogging presenta algunos rasgos que tal vez ayudan a compensarlo:
1. Es una plataforma nueva, por lo que, por definición, está menos explotada y saturada desde un punto de vista publicitario. Puede que sus usuarios estén más atentos y expectantes sobre lo que vayamos a contarles (siempre y cuando lo hagamos desde una comprensión de las reglas de juego)
2. Está en constante crecimiento. Que en estos momentos esté plagado de ‘geeks’ no deber ser interpretado como que siempre será así. Como he comentado, creo que el microblogging presenta funcionalidades interesantes para los usuarios de redes sociales que aún no lo han descubierto.
3. El perfil del usuario actual, aun no siendo representativo de la población general , ni siquiera de la población internauta, es claramente ‘e-fluential’. En muchos casos se trata de bloggers con una gran capacidad de influencia (como por ejemplo Enrique Dans, Martin varsavsky….) a los que difícilmente podríamos llegar a través de sus bitácoras; en definitiva es gente muy bien conectada que podría desempeñar un papel muy relevante, por ejemplo, a la hora de dotar de ‘viralidad’ a un mensaje.
Intentaré profundizar en los usos potenciales del microblogging en la comunicación en la siguiente entrada (que me queda mucha tela por cortar, y luego se me quejan –con razón- de que escribo ‘ensayos’ en lugar de post). También analizaremos un par de casos prácticos. ¡Les espero!