España a la cabeza en uso de Internet

Creo que voy a dejar de leer las noticias de la sección de economía hasta el 2010 ( que es para cuando más o menos  los expertos optimistas pronostican que empezaremos a ver la luz). ¡Qué depresión! ¿De verdad que no hay ni un sólo dato positivo que nos anime? Desde luego, el clima de psicosis que entre todos estamos consiguiendo generar no es nada bueno; el nivel de acojone del personal alcanza ya niveles dramáticos. Y, claro, lo primero que se resiente es el consumo de las familias, lo que no provoca otra cosa que el empeoramiento del indicador que más inquietud suscita entre los ciudadanos de a pie (terrible círculo vicioso): el crecimiento del desempleo. Nada menos que el 58% de los españoles ve peligrar su puesto de trabajo debido a la crisis. ¿Ven? Ni siquiera yo, aún criticándolo, puedo evitar completar el ramillete de datos depresivos. En fin, en esto de poner buena cara ante las adversidades, doy la batalla por perdida.

Pero no me resisto a entresacar un lindo clavel erigido sobre el vertedero estadístico en el que se han convertido las secciones de economía de los diarios y los telediarios.  El dato positivo viene por cortesía de comScore, que publicaba ayer una serie de indicadores básicos de Internet relativos a diferentes países europeos, entre ellos España.

Pues bien, el primer dato positivo tiene que ver con la tasa de crecimiento en el número de usuarios, que en nuestro país se situó en el 15%; la tercera más alta entre los países analizados.

Sí, ya sé lo que están pensando alguno de ustedes: es normal que nuestra tasa de crecimiento sea más rápida cuando partimos de un nivel significativamente más bajo que el de los países que muestran una imagen más estancada. Por supuesto, es cierto, pero en este caso hemos de compararnos con estados que partan de niveles similares -o incluso inferiores-  de penetración de Internet, como podría ser el caso de Italia, donde sólo 39 de cada 100 individuos mayores de 15 años está conectado a la red de redes. A pesar de partir de un nivel aún más bajo que el nuestro, su crecimiento interanual es también inferior (9% frente al 15%).  Ya verás Berlusconi como esto también te lo acaba echando en cara Zapatero

Que sí, que ya sé que, visto en términos absolutos, continuamos ocupando un puesto muy bajo en la tabla. ¡Quién pillara ese 82% de penetración de Holanda! Pero bueno, aún hay en la información de comScore otro dato positivo que merece la pena resaltar: el promedio de horas que los españoles estuvimos conectados a Internet en Junio, que se sitúa en 25, sólo 3 menos que Reino Unido, el país que lidera el ranking. Para mí, este indicador es incluso más relevante que el de la penetración; de poco vale tener Internet en casa y acceder de vez en cuando, sino se le saca el suficiente partido.

La pregunta que de inmediato surge es, ¿Qué explica nuestro mayor tiempo de conexión a la red?, ¿Está relacionado con un uso más intensivo de las redes sociales en nuestro país? En cualquier caso, este dato, que es un claro indicador del engagement con el medio, es positivo. Lo suficiente como para suscitar una leve sonrisa entre los enamorados del medio, a que sí.

Internet se enfrenta a la crisis económica con los deberes hechos

La moto está vendida. Ya no son necesarios grandes despliegues argumentativos para convencer a casi cualquier anunciante de que tiene que aumentar su inversión en Internet. Se ha alcanzado el tipping point, y en poco más de un año casi hemos pasado de un extremo a otro; apenas ha habido etapa intermedia entre el recelo que ha caracterizado la actitud de los anunciantes, agencias creativas y agencias de medios desde la explosión de la burbuja al comienzo de la década, y la euforia desbocada que vivimos desde finales del 2006.

Habrá que ver cómo afectan finalmente al sector de Internet los nubarrones económicos que se ciernen sobre la economí­a mundial, pero tengo la impresión de que el déficit de credibilidad que tanto le ha perjudicado -desde el punto de vista de inversión publicitaria- durante años, ha tenido un efecto positivo no buscado que le ayudará a sortear las dificultades que se avecinan en mejores condiciones que el resto de medios. La larga travesí­a en el desierto obligó al sector a desarrollar herramientas de seguimiento del impacto de la inversión y de medición de la eficacia que superan a las disponibles para cualquier otro medio. Creo que no es descabellado conjeturar que en tiempos de incertidumbre como los que aproximan, tanto anunciantes como agencias de medios, tenderán a concentrar la inversión en acciones cuyos resultados sean más fácilmente mensurables, y ahí­ Internet está a años luz.

La verdad es que, como profesional de la investigación, admiro el empeño y la obsesión de los soportes interactivos por demostrar su aportación de valor. Qué cierto es eso de que el hambre agudiza el ingenio…(aunque, ahora que lo pienso, se me hace difí­cil imaginar a Sergey Brin buscando restos de comida entre los contenedores de Mountain View)

No obstante, a medida que Internet es más utilizado desde una perspectiva estratégica (menos táctica) por los anunciantes de los sectores tradicionales, crece la demanda por conocer -además de la exposición y la interacción del consumidor con la comunicación- el impacto en términos de branding. No basta con saber cuántos han estado expuestos o han interactuado con nuestra comunicación; resulta necesario conocer cómo ha modificado la percepción de la marca y cómo puede haber influido en el comportamiento del consumidor.

El desarrollo de los formatos publicitarios rich media hace viable reproducir en Internet comunicación de marca asimilable a la que se puede hacer en televisión. Ya no se trata de llevar al internauta a una comunicación que está en un site (entre otras cosas, porque conseguirlo es cada vez más difí­cil), sino de servirla allá donde el navegante se encuentre. En este contexto, pierden relevancia algunos indicadores clásicos de medición de resultados de la publicidad interactiva (como el CTR).

El hecho de que un usuario de Internet esté expuesto a una creatividad no es garantía de que haya sido impactado. Esto es así­ para cualquier medio, pero resulta especialmente válido referido a Internet. Aunque son difusos los principios de psicología cognitiva que lo explicarí­an, quienes investigamos cómo funciona la atención en Internet (apoyándonos fundamentalmente en técnicas de eyetracking) hemos comprobado que a medida que madura la relación del usuario con el medio se desarrollan eficaces mecanismos de evitación de la publicidad. Esto seguramente lo habrán notado si en algún momento han intentado explicar telefónicamente alguna sencilla funcionalidad de Internet (como, por ejemplo, abrir una cuenta de correo electrónico) a un usuario novel. ¡Les distrae cualquier estímulo publicitario que nosotros ni siquiera vemos! Si no lo han hecho, inténtenlo y pongan a prueba su paciencia.

Tengo una mala noticia para las agencias interactivas: ¡Los Postest han llegado a Internet! Y no vean las cosas tan interesantes que empezamos a saber sobre el verdadero funcionamiento de la publicidad online. En mi próximo post les contaré un inquietante hallazgo que se desprende de uno de estos postest que recientemente he realizado. Les adelanto el titular: Hay targets de internautas (heavy users de plataformas Web 2.0) a los que es casi imposible llegar mediante acciones publicitarias online convencionales. En fin, ya les contaré algo más en la siguiente entrada. Mientras tanto, creo que podría ser interesante discutir sobre cómo afectará la crisis a la inversión en Internet. ¿Comparten mi optimismo?