Neocon-sumidores jóvenes: A propósito del estreno de la película Camp Rock en Disney Channel.

Tengo curiosidad por saber cómo ha funcionado en audiencia el estreno de la película Camp Rock, del canal Disney Channel (que, como saben, desde hace ya algún tiempo, emite en abierto por TDT). ¿Alguien en la sala tiene datos por franjas de edad? Me interesa saber de forma especial el share conseguido en las cohortes de entre 12 y 18 años.
Desde luego, yo no me perdí el estreno. Y no, no piensen que soy una víctima más de ese Síndrome de Peter Pan que nos convierte a todos los treintañeros en “adultescentes” . Me tragué la película (les prometo que no fue fácil) porque quería profundizar en las claves (personajes, tramas,…) que la han convertido en el nuevo fenómeno de masas de la factoría Disney, y en digna sucesora de la saga “High School Musical”, cuya tercera y última entrega acaba de llegar de los cines de todo el mundo. <

Debo reconocer que me descoloca sobremanera que los adolescentes de medio mundo –entre ellos los españoles- se sientan atraídos por unos arquetipos, tramas y situaciones edulcoradas que sabemos que no tienen absolutamente nada ver con la realidad que les circunda. No creo que encuentren en estos productos culturales muchos elementos con los que identificarse (más allá de las problemáticas ligadas a la construcción de la identidad, típica e intemporalmente adolescente); la atracción no es pues por “identificación”, sino por “aspiracionalidad” (como querrían ser y vivir). Si eso es así, de inmediato debemos preguntarnos qué está sucediendo en nuestra sociedad para que para tweens y teens sea aspiracional comprar la promesa “neocon” que, hasta hace poco, se consideraba en las antípodas de sus anhelos y deseos. Esto es: primacía de los valores morales, revalorización del rol de la familia, erradicación de cualquier atisbo de violencia en las relaciones con el grupo de pares, negación de la sexualidad en edades tempranas, atenuación del papel que juegan las nuevas tecnologías (consolas, Internet, móvil…) en la vida de los jóvenes…Creo que en el estudio sobre la infancia publicado hace unos días por la Fundación SM encontramos algunas pistas que, en cierto modo, dejan entrever muchos de los problemas que acusan los niños de hoy, y que, en mi opinión, les empujarían hacia este aspiracional “neocon”. Me quedo especialmente con el dato que revela que uno de cada cuatro niños se siente sólo al llegar a casa.

Faltan evidencias para suponer que la mayoría de los jóvenes españoles aplaudiría –como sí lo hacen es Estados Unidos- el discurso que sostiene la candidata republicana a vicepresidenta, Sarah Palin (o de Esperanza Aguirre, a quien le ha faltado tiempo para adaptar lo esencial del discurso de aquélla a la escena política nacional, como se pudo comprobar en su discurso del pasado sábado en el congreso madrileño de su partido), sin embargo, sí que se observan ciertos síntomas de que también en nuestros país existe caldo de cultivo como para que se produzca un giro “neocon” en las normas, valores y creencias de los jóvenes.

¿Es normal que se conviertan en ídolos de adolescentes una banda, como los Jonas Brothers (que también protagonizan Camp Rock), que alardea en todas sus intervenciones en medios de su férrea intención de llegar vírgenes al matrimonio, o que reivindican a cada instante la importancia de la familia? En cierto modo, la pose de los integrantes del grupo Tokio Hotel, quienes relegan la consustancial rebeldía teenager al nivel más epidérmico (el look), tampoco dista mucho de la de los Jonas Brothers. Por otro lado, ¿No es algo extraño el éxito global -también en nuestro país- de Habbo Hotel, una comunidad virtual orientada a este segmento, teniendo en cuenta el férreo control que existe para evitar el más mínimo episodio de sexo o violencia en la interacción entre los miembros de la comunidad?

Centrándonos en el ámbito de la comunicación comercial, tal vez merezca la pena preguntarse por las oportunidades que, a la luz de este cambio, se vislumbran para aquellas marcas que se dirigen al target adolescente. ¿Es el momento de resucitar el “Amo a Laura” pero sin intención de caricaturizar a un segmento poblacional?, ¿Será posible que las tendencias acaben poniendo de rabiosa actualidad la línea de comunicación de Kinder Sorpresa?

España a la cabeza en uso de Internet

Creo que voy a dejar de leer las noticias de la sección de economía hasta el 2010 ( que es para cuando más o menos  los expertos optimistas pronostican que empezaremos a ver la luz). ¡Qué depresión! ¿De verdad que no hay ni un sólo dato positivo que nos anime? Desde luego, el clima de psicosis que entre todos estamos consiguiendo generar no es nada bueno; el nivel de acojone del personal alcanza ya niveles dramáticos. Y, claro, lo primero que se resiente es el consumo de las familias, lo que no provoca otra cosa que el empeoramiento del indicador que más inquietud suscita entre los ciudadanos de a pie (terrible círculo vicioso): el crecimiento del desempleo. Nada menos que el 58% de los españoles ve peligrar su puesto de trabajo debido a la crisis. ¿Ven? Ni siquiera yo, aún criticándolo, puedo evitar completar el ramillete de datos depresivos. En fin, en esto de poner buena cara ante las adversidades, doy la batalla por perdida.

Pero no me resisto a entresacar un lindo clavel erigido sobre el vertedero estadístico en el que se han convertido las secciones de economía de los diarios y los telediarios.  El dato positivo viene por cortesía de comScore, que publicaba ayer una serie de indicadores básicos de Internet relativos a diferentes países europeos, entre ellos España.

Pues bien, el primer dato positivo tiene que ver con la tasa de crecimiento en el número de usuarios, que en nuestro país se situó en el 15%; la tercera más alta entre los países analizados.

Sí, ya sé lo que están pensando alguno de ustedes: es normal que nuestra tasa de crecimiento sea más rápida cuando partimos de un nivel significativamente más bajo que el de los países que muestran una imagen más estancada. Por supuesto, es cierto, pero en este caso hemos de compararnos con estados que partan de niveles similares -o incluso inferiores-  de penetración de Internet, como podría ser el caso de Italia, donde sólo 39 de cada 100 individuos mayores de 15 años está conectado a la red de redes. A pesar de partir de un nivel aún más bajo que el nuestro, su crecimiento interanual es también inferior (9% frente al 15%).  Ya verás Berlusconi como esto también te lo acaba echando en cara Zapatero

Que sí, que ya sé que, visto en términos absolutos, continuamos ocupando un puesto muy bajo en la tabla. ¡Quién pillara ese 82% de penetración de Holanda! Pero bueno, aún hay en la información de comScore otro dato positivo que merece la pena resaltar: el promedio de horas que los españoles estuvimos conectados a Internet en Junio, que se sitúa en 25, sólo 3 menos que Reino Unido, el país que lidera el ranking. Para mí, este indicador es incluso más relevante que el de la penetración; de poco vale tener Internet en casa y acceder de vez en cuando, sino se le saca el suficiente partido.

La pregunta que de inmediato surge es, ¿Qué explica nuestro mayor tiempo de conexión a la red?, ¿Está relacionado con un uso más intensivo de las redes sociales en nuestro país? En cualquier caso, este dato, que es un claro indicador del engagement con el medio, es positivo. Lo suficiente como para suscitar una leve sonrisa entre los enamorados del medio, a que sí.

El Lujo asequible en tiempos de crisis

Al parecer el vídeo lleva varios meses circulando por la red, pero yo no lo había visto hasta ayer mismo, cuando me llegó a través de una de esas típicas cadenas de e-mails.

[youtube=http://es.youtube.com/watch?v=84uwCVYWaF8]

Atención al texto con el que se presentaba el vídeo en el e-mail que recibí: “El pirateo hasta en las maquinas de café, de alguna manera hay q paliar los sablazos…” Desde luego la frase no tiene desperdicio y admite varias lecturas que creo que sintonizan bastante bien con la actitud rebelde de cada vez más consumidores. En primer lugar, revela la legitimización social de la práctica del “pirateo”; resulta curioso comprobar las inmensas diferencias semánticas que establecemos entre los términos “pirateo” y “piratería”, cuando para el diccionario estamos ante sinónimos. Para la mayoría, lo primero se asocia de forma clara a la noción de “consumo inteligente”, en tanto que la idea de piratería, que mantiene las connotaciones negativas, se proyecta sobre aquellos que realizan la misma actividad, pero con la finalidad de hacer negocio. En mi opinión, estamos en la antesala de una debate sobre el “comercio justo” que trasciende el escenario conocido de países ricos vs. países pobres, para trasladarse al ámbito de productor-consumidor.

En segundo término me llama la atención la segunda parte de la frase; la que vale al introductor del vídeo para justificar “el pirateo”: “de alguna manera hay que paliar los sablazos”. Premisa: cobrar 30 céntimos de euro por una cápsula de aluminio rellena de café es un abuso.

Teniendo en cuenta que el vídeo se difunde en un contexto socioeconómico marcado por la crisis, me pregunto si será o no indicativo de las estrategias y tácticas que a nivel doméstico pueden estar adoptando los consumidores para atenuar los efectos de una disminución de la renta disponible (por el impacto inmediato de la subida del IPC, tipos de interés vinculado a préstamos al consumo e hipotecarios, desempleo…) Lo que hoy conocemos como “lujo asequible” o “nuevo lujo” –del que Nespresso, como Starbucks, es marca emblema- es una tendencia que había discurrido paralelamente al anterior ciclo económico de bonanza económica. En su momento se habló de que las gamas medias tenderían a desaparecer, y que los posicionamientos se polarizarían (entre el low-cost en un extremo, y el Premium, en el otro).¿Cómo afectará la crisis al desarrollo de los posicionamientos premium?, ¿Alguien maneja datos?

Detrás de esto hay una reflexión que no sé muy bien hacia dónde nos lleva, pero que creo que merece la pena hacerse. ¿Hasta qué punto la polarización de los posicionamientos (low-cost vs. Premium) tiene que ver con los cambios en los gustos e intereses de los consumidores o con la propia polarización de la estructura de clases? Los sociólogos han constatado que en las sociedades modernas avanzas el peso de la clase media disminuye, repartiéndose –no equitativamente- el excedente entre la clase baja y la alta. Algunos se atreven a pronosticar que estamos ante un fenómeno de gran calado que se acentuará en el medio y largo plazo. Confieso que en estos momentos no tengo datos para constatarlo, pero sospecho que la actual crisis, de intensificarse, podría provocar un nuevo “corrimiento” de clases que arrastrará a muchas familias de clases medias-altas sobre-endeudadas de nuevo hacia la clase media. Será interesante ver cómo impactan sobre el “lujo asequible” o los posicionamientos “premium” estos cambios. ¿Qué opináis?

¡Feliz San Isidro anticipado para todos los madrileños! Sepan los aficionados al mundo taurino más analógicos que ya no hay motivos para sufrir si la crisis impide este año vivir la fiesta nacional en vivo o en directo (si la crisis ha obligado a darse de baja en Digital +), la Web ya ofrece alternativas.

Ahhhhh, para aquellos de la capital que hagan puente y no tengan un plan mejor, yo les propongo un programa ideal: Escapadita a San Sebastián con la excusa de asistir a la III Jornada sobre Marca. Tuve el placer de asistir a la edición del año pasado, y, la verdad, fue muy enrriquecedor ver a través de diferentes casos cómo se construye marca desde entornos cuya realidad y cultura empresarial es radicalmente diferente de la que conocemos en Madrid y Barcelona.

Cómo integrar el microblogging en la estrategia de comunicación

Soy usuario de twitter desde hace unos cuantos meses. Para quienes no conozcan la plataforma, twitter es una aplicación online de microblogging cuya principal función es ofrecer a tu red de contactos online información actualizada sobre tu  situación en cada momento.   (Queda  explicado mucho mejor  en qué consiste  en este vídeo que presentábamos el otro día)

Nunca he terminado de engancharme a twitter de forma activa (publicando), pero en ratos muertos, en los que no tienes otra cosas más interesantes/importantes  que hacer (que nadie me pida detalles o se arrepentirá) sí suelo leer los ‘tweets’ (así es como se llama cada mensajes que se envía a la cuenta de twitter) de las personas a las que sigo; entre otras cosas porque es muy cómodo hacerlo desde cualquier lugar (haciendo cola en una puerta de embarque, en un supermercado,  durante  un peñazo de conferencia…) a través de un teléfono móvil con Wap (lo hago desde una BlackBerry, que tiene una pantalla ancha, y resulta bastante cómodo leer texto).

No obstante,  creo que esto del microblogging tiene más  sentido cuando tu red online de contactos es amplia (no es mi caso), lo que suele ser habitual en  gente que tiene perfiles activos en redes sociales como MySpace, Facebook, Linkedin, Fotolog,  …o que cuentan con muchos seguidores en sus blogs.  Es otra manera de mantener relación con estos contactos, y de dar forma a la identidad digital que se proyecta en estos entornos. Por ejemplo, en un blog sobre ‘política’ uno nunca hablaría sobre temas personales a través de las entradas, pero, en cambio, sí lo puede hacer en twitter. O si tienes un blog de recetas de cocina, parece que no es el lugar idóneo para contar que te ha dejado la novia; sin embargo, es una información que  tal vez sí podría interesar  (o te apetecería contar) a la ‘audiencia’ de ese blog,  con la que se puede llegar a dar un salto en la relación.

Creo que el microblogging abre otro ámbito de comunicación que no estaba suficientemente explotado en Internet, al que, a falta de un ‘palabro  mejor,  podríamos referirnos como ‘comunicación interpersonal impersonal’. Sé que, además de paradójico, suena contradictorio, pero no lo es del todo. Creo que seré capaz de explicarlo mejor mediante un ejemplo.

Imagina que estás en la sala de espera de un aeropuerto, aguardando a que te llamen para embarcar. Has llegado demasiado pronto, ya has devorado toda la prensa  durante el viaje de ida, y no te apetece leer. Podrías llamar a alguien por teléfono, pero como no tienes nada especial que contar , y no quieres ser ‘plasta’, pues no llamas. Te aburres como una ostra. Necesitas entablar algún tipo de comunicación, pero no te vas a poner a mandar SMS a todos tus contactos para decirles que estás en una puerta de embarque esperando a que te llamen, y que tienes un aburrimiento que no puedes con él. Bueno sí, tal vez podrías enviárselo a tus contactos más íntimos, pero incluso para éstos se le haría extraño recibir el mensaje:  “Hola, soy Víctor, me aburro”. De inmediato pensarían que estás deprimido, que les echas de menos (lo cual puede ser malinterpretado según quién lo reciba) o que, en realidad, se trata de un mensaje de despedida en clave,  y que tus verdaderas intenciones son secuestrar el avión y estrellarlo contra ‘Los Monegros’.

En definitiva, se trataría de situaciones en las que sientes la necesidad de comunicar ciertas ideas, sensaciones, emociones…poco elaboradas, pasajeras, de baja implicación…pero que te apetece transmitir; especialmente en un contexto social (web 2.0, fiebre de los realities y docu-realities, exposición de los famosos….) en el que nos hemos acostumbrado a transmitirlo todo; queremos que los demás vivan nuestra vida ‘en directo’ en un mundo en el que, cada vez más, no somos lo que tenemos, sino lo que vivimos (experiencias); las aplicaciones de la Web 2.0 son nuestras grandes aliadas para dar a conocer a los demás cómo vivimos.

¿Se acuerdan de San José de Redondela Patrón de los Crossumers? Pues bien, parece ser que le ha cogido el gusto a eso de mostrar cómo vive “su vida”. El otro día me escribió un correo para contarme su nuevo proyecto, que consiste  básicamente en hacer el Camino de Santiago y retransmitirlo al mundo a través de un  teléfono móvil.

En todo caso, esta necesidad de ‘emitir’ en directo lo que vivimos no se circunscribe al ámbito web.  Un  estudio publicado ayer acaba de confirmar mi sospecha sobre la rápida difusión del hábito de utilizar el altavoz del teléfono móvil para ‘pinchar’  música y compartirla con los amigos o con cualquiera que pase a nuestro lado (creo, no obstante, que es un comportamiento típicamente adolescente, pero bueno). Cada vez es más habitual cruzarse con un joven que en lugar de llevar enganchado su mp3 a los auriculares,  escucha la música a través del altavoz (pensado para la función de manos libres), ¿Qué sentido tiene este comportamiento? Desde luego, no lo hacen por la calidad del sonido (pues la cosa suena a lata que tira para atrás), ni por proteger su salud auditiva. Tengo mis dudas  de que sea una cuestión de puro  show off, de llamar la atención, al modo en el que lo hacíamos en los 80’s cuando emulando a los negros del Harlem nos plantábamos un  radiocasette en el hombro y nos íbamos al parque a ‘escanciar’ unas cuantas litronas. Creo que este comportamiento –especialmente cuando se ejerce en solitario- no tiene que ver ni con la típica rebeldía adolescente, ni con la necesidad de hacer público el gusto (o mal gusto!) musical. En opinión,  fíjense qué retorcido, lo que hacen estos adolescentes es poner ‘banda sonora’ a su vida, tal y como se haría si fuera vista desde un documental. En fin, reconozco el carácter especulativo de la reflexión, pero no creo que vaya del todo desencaminado.

En mi opinión, el microblogging tiene mucho de ‘exposición pública’,  limitada a un ámbito cerrado, y, por tanto, interpersonal, pero sin llegar a ser personal (de ahí que lo hayamos llamado comunicación interpersonal impersonal). Por ejemplo, cuando envío un twitt comentando que estoy aburrido en el aeropuerto,  estoy lanzando un mensaje a mi círculo  cerrado de ’followers’, pero a ninguno de  ellos de forma específica (algo que también se puede hace en twitter, por cierto). Es más, puedo mandar un mensaje que va dirigido específicamente a alguien, pero publicándolo en la página general, de manera  que estoy haciendo que un mensaje personal (p.e. “@Manolo, ¿nos vemos esta tarde para tomar unas cervezas”) adquiera el estatus de ‘público’. En fin, que como digo es un plano de comunicación diferente, y que  creo que resulta bastante interesante. Evidentemente,   cuando tu círculo de contactos online  es muy  reducido o se circunscribe a personas del círculo íntimo (familia o  amigos) tal vez resultan más prácticas otras formas directas de comunicación, como el correo electrónico o la mensajería instantánea, pero cuando el círculo se amplía, el microblogging adquiere funcionalidad.

Y al margen de para quién aporta más valor el microblogging, ¿Quién lo está utilizando en estos momentos?  Si bien  no hay ningún estudio sobre el perfil del usuario (‘estamos trabajando en ello’, que diría Aznar con acento ‘tejano’) , basándome en lo que llevo observado hasta el momento,  tengo la impresión de que el ‘twittero’  actual tiene mucha más relación con la blogosfera que con las redes sociales. Y, concretando, diría que el perfil del usuario actual, al menos en España, responde al del ‘bloguero geek’; es decir, gente muy vinculada al mundo de Internet y, más genéricamente, al de la nuevas tecnologías. En este sentido, centrándonos en el ámbito de la comunicación, podríamos pensar que este hecho restringe los usos que podemos hacer de Twitter para comunicarnos  o  interaccionar con el consumidor si nuestra marca no tiene vinculación o interés especial en este público.  Sin embargo, frente a este obstáculo, el microblogging presenta algunos rasgos que tal vez ayudan a compensarlo:

1. Es una plataforma nueva, por lo que,  por definición, está menos explotada y saturada desde un punto de vista publicitario. Puede que sus usuarios estén más atentos y expectantes sobre lo que vayamos a contarles (siempre y cuando lo hagamos desde una comprensión de las reglas de juego)

2. Está en constante crecimiento. Que en estos momentos esté plagado de ‘geeks’ no deber ser interpretado como que siempre será así. Como he comentado, creo que el microblogging  presenta funcionalidades interesantes para los usuarios de redes sociales que aún no lo han descubierto.

3. El perfil del usuario actual, aun no siendo representativo de la población general , ni siquiera de la población internauta,  es claramente ‘e-fluential’. En muchos casos se trata de bloggers  con una gran capacidad de influencia (como por ejemplo Enrique Dans, Martin varsavsky….) a los que difícilmente podríamos llegar a través de sus bitácoras; en definitiva es gente muy bien conectada que podría desempeñar un papel muy relevante, por ejemplo, a la hora de dotar de ‘viralidad’ a un mensaje.

Intentaré profundizar en los usos potenciales del microblogging en la comunicación en la siguiente entrada (que me queda mucha tela por cortar, y luego se me quejan –con razón- de que escribo ‘ensayos’ en lugar de post). También analizaremos un par de casos prácticos. ¡Les espero!

Cómo llegar a los E-Fluentials

influential.jpg

Cuando en el contexto de una campaña de relaciones públicas una marca se plantea trabajar con jóvenes líderes de opinión, la opción de utilizar Internet para relacionarse con ellos surge casi de manera natural.

Se sabe que el medio les ha proporcionado herramientas de comunicación, difusión y relación que facilitan sobremanera el desarrollo de actividades que en otros tiempos pudieron llevar a cabo a través de otros mecanismos offline. Asimismo, la red les posibilita el desempeño de nuevas formas de relación e interacción con las personas sobre las que hipotéticamente pueden llegar a influir.

Estas ventajas de la red -muchas de las cuales ya han sido asumidas de forma casi masiva por el conjunto de usuarios de Internet conforme se ha popularizado el acceso a las funcionalidades 2.0- actuaron tempranamente como reclamo para estos influenciadores. La principal y lógica consecuencia es que la mayoría de los tecnoinfluenciadores (E-Fluentials) son usuarios maduros (no necesariamente heavy user) del medio.

¿Y qué implicaciones tiene el hecho de que sean usuarios maduros de Internet? Pues desde el punto de vista que aquí nos interesa -la comunicación-, la principal es que resulta más difícil llegar a estos perfiles de usuarios a través de los formatos de publicidad online más convencionales (Search & Display).

Hay varios motivos relacionados con las pautas de navegación y formas de consumo de contenidos en los que se sustenta esta dificultad:

- Mayor uso de lectores de feeds y agregadores: En un estudio que realizamos hace aproximadamente un año, descubrimos que alrededor del 20% de los usuarios intensivos de Internet (los que se conectan diariamente) utiliza aplicaciones como Bloglines, Google Reader o Netvibes para acceder a sus contenidos favoritos. Para quienes no estén familiarizados con este tipo de aplicaciones (sobre las que, por cierto, hablaremos con más detalle en una de las próximas entradas), les sugiero que simplemente accedan a la versión sin personalizar de NetVibes. Como podrán comprobar, se trata de una aplicación Web que permite visualizar desde una nueva página los contenidos remotos que están dispersos en otros lugares. Por supuesto, los contenidos a seguir pueden ser personalizados (siempre y cuando el site del que queremos extraer los datos disponga de tecnología RSS, algo ya absolutamente habitual). Este tipo de aplicaciones permite al usuario configurar una suerte dashboard desde el que seguir de una manera cómoda y rápida todos los contenidos y aplicaciones (como el correo electrónico) de Internet que le interesan. Por ejemplo, puedo, como habrán visto en el ejemplo de Netvibes, seguir las noticias que publica El Mundo; eso sí -y ahí está la clave- sin estar expuesto a toda la publicidad online que envuelve a ese contenido en su emplazamiento original.

- Utilización de plataformas que aún no han sido publicitariamente monetizadas: Cuando hablamos de comunidades virtuales o redes sociales online, se nos van los ojos detrás de las cifras millonarias de usuarios de plataformas como MySpace, Facebook, Bebo, Second Life (Dios lo guarde en su gloria)… y se nos olvidan la miríada de proyectos de muchísima menor envergadura que, de forma agregada, probablemente exceden los números de los más populares juntos (No querrán que les largue la Long Tail, ¿verdad?). La publicidad online convencional (Search & Display) suele llegar a una plataforma cuando hay grandes cifras que lo justifican. Es verdad que el Search (textual) acostumbra a llegar más fácilmente y de forma más temprana que el Display (gráfica), pero igualmente son raros los proyectos 2.0 que nacen con la publicidad online “de serie”. Todos los emprendedores 2.0 han interiorizado la máxima “primero usuarios, después publicidad”. El problema es que, con frecuencia, como en la canción de Chenoa, cuando la publicidad va, el tecnoinfluenciador ya viene, y se cruzan en el camino sin apenas saludarse. Como leí el otro día en un informe sobre Internet TV de Felipe Romero, muchos de estos E-fluentials son tan “early adopters” como “early abandoners”. Son nómadas cibernéticos que saltan de plataforma en plataforma, reconstruyendo en cada una algunos de sus viejos vínculos (algo que cada vez resulta más sencillo con iniciativas como Open Social) y generando otros nuevos. Un ejemplo de plataforma utilizada actualmente con profusión por los tecnoinfluenciadores y en la que está -por el momento- vetado el acceso a la publicidad de Search & Display es Twitter (otro día hablaremos con más detenimiento sobre el micro-blogging).

- Afinidad con los Social Media: Cada vez hay un mayor número de usuarios que apenas “pisan” medios online convencionales. Gente que resuelve sus dudas intelectuales en Wikipedia (donde hay no hay publicidad convencional), que consume la información de actualidad a través de comunidades de filtrado social colaborativo (como Menéame, donde sólo hay publicidad contextual de texto) o que pasa buena parte de su tiempo online visitando blogs en los que no hay publicidad (que son la mayoría, aunque no los más influyentes).

- Menor sensibilidad a los estímulos publicitarios online: Ya lo comentamos en la entrada anterior; cuanto más maduro es el usuario, menor es su sensibilidad de respuesta a los estímulos publicitarios (por no hablar de las aplicaciones plug-in que se pueden instalar fácilmente en los navegadores para “capar” la descarga de publicidad de Display). Se trata de un proceso que tiene un componente cognitivo (relacionados con la atención) y otro actitudinal (el rechazo a la navegación pautada por la publicidad)

En resumen, un conjunto de obstáculos que nos obligan a hacer un importante despliegue de creatividad si verdaderamente tenemos interés por llegar a estos escurridizos y codiciados navegantes.

Sería ideal, pero probablemente nunca llegará el anhelado momento en el que planificar en Internet consista en poner el presupuesto y el target de la campaña en una casillita y que un mega-programa-superlisto-que-te-mueres haga todo lo demás. Toca remangarse, ¡qué se le va hacer! A medida que Internet crece y madura, se disipa la pretensión utópica de alcanzar un modelo publicitario único. Internet es cada vez menos medio y más canal. Veámosle la parte positiva: ¡es un medio más divertido! ;-)
Si no queremos cruzarnos con los E-fluentials por el camino, y ante la dificultad para alcanzarles con las herramientas convencionales, no nos queda más opción que acompañarles y darles conversación en el trayecto (territorio de las relaciones públicas, del Brand Entertainment, de los contenidos) o de, idealmente, marcarles el camino (territorio de las aplicaciones y funcionalidades Web). Para dar el salto a este segundo ámbito, necesitará usted poner un geek marketer en su vida.

Como les anticipaba en la entrada anterior, ya me he topado con un primer postest que de algún modo evidencia estas dificultades. Analizábamos el impacto sobre la imagen de una campaña de Display de una marca de bebidas que tenía entre uno de sus targets primarios a estos tecnoinfluenciadores. El estudio revelaba que tanto el concepto como la creatividad de la campaña era muy bien valorada, y que había modificado positivamente la imagen de la marca entre aquellos que habían sido impactados. El problema es que la campaña, a pesar de contar con un planificación online muy puntillosa a la hora de seleccionar los soportes que hipotéticamente les resultarían más afines a estos perfiles, no ha conseguido apenas llegarles.

Qué hacer cuando la Web 2.0 se levanta en armas contra tu marca. El caso Yoigo.

p1100275.jpg

El arranque de Yoigo no pudo ser más espectacular. La estrategia de
posicionamiento y la campaña de lanzamiento funcionaron a las mil maravillas.
Tanto que, si recuerdan,  la avalancha de solicitudes de portabilidad llegó a
bloquear su capacidad para dar servicio a todos los demandantes. A
punto estuvo de morir de éxito en esos primeros instantes
, pero gracias a
una comunicación muy bien gestionada, supieron calmar los ánimos encendidos de
muchos de sus clientes. Se salvó la situación, y al final el mensaje que caló
entre los consumidores fue el del éxito (“caballo ganador”), y no el de la
falta de previsión y de capacidad de servicio.

No le quiero restar mérito al brillante trabajo de comunicación
que había detrás del lanzamiento –porque creo honestamente que lo tuvo-,
pero, en mi opinión, el hueco “low cost” que había dejado Amena en su migración
de posicionamiento a Orange, le puso las cosas bastante fáciles. Si la “Verdad,
Verdadera
” no hubiera venido acompaña de unas tarifas rompedoras, mucho me temo
que el éxito no habría sido tal. Para ningún consumidor –y mucho menos
para los del target crossumer al que ellos se dirigían- resultaba creíble una
operadora de telefonía que predicaba honestidad, simplicidad y transparencia.
Lo fundamental era que ofrecía unos muy buenos precios a un segmento de
consumidor –cada vez más numeroso- que no tiene ningún reparo en saltar
de compañía en compañía aprovechando las promociones de turno, y tan pronto
como finaliza su contrato de permanencia con la anterior.

Pero Yoigo quería más. Se había propuesto dar el gran salto casi
de la única manera posible en un mercado tan maduro y competitivo como en el de
la telefonía móvil: el proselitismo.
La idea era crecer a través del boca oreja, apalancando la estrategia en planes
de precios que incentivaran a los ‘misioneros’ de la marca en su tarea
evangelizadora (una de estas palancas era la tarifa de 0 euros/minuto entre números
de la compañía de la que hablaremos a continuación).


Desde el principio, Yoigo sabía que para conseguirlo debía
convertir los valores de la marca (honestidad, transparencia y simplicidad) en
valores de la compañía y del servicio, y que estos valores –para resultar
creíbles- debían ser idealmente transmitidos por la vía de los hechos y del word of mouth (WOM), como se ha construido siempre la
reputación.

Para llevar a cabo esta tarea, Yoigo no quiso desaprovechar la
oportunidad que le brindaba el despegue mediático de la blogosfera hispana. La
idea era valerse de ‘la
conversación’
para acelerar el proceso de WOM y llegar a un target (la
audiencia de los blogs) muy afín a su producto y estrategia (influentials
y crossumers).
Ellos cumplían a rajatabla el principal requisito exigible (por entonces, hoy
no tanto) para entrar en la conversación: la transparencia. Yoigo era una ‘Open Brand’,
es decir, una marca dispuesta a dejar el storytelling en manos de
terceros. Una marca ‘abierta
a sus consumidores, maleable, que sería lo que ellos quisieran que fuera. Puede que el hecho de que -ya antes del lanzamiento
de Yoigo-  un blogger generara bastante ruido con una bitácora sobre la marca
con la que –según
se publicó por entonces
- sólo pretendía practicar posicionamiento en
buscadores mediante blogs, inspirara en parte esta estrategia.


El primer golpe de efecto llegó en forma de invitación
a los bloggers más reputados
para asistir a una reunión en la que la cúpula
de la compañía se prestaba a debatir con ellos sobre lo que quisieran conocer
sobre Yoigo. El momento elegido no pudo ser mejor. Por entonces, el acomplejado
star-system de la blogosfera hispana se lamentaba por las esquinas ante la
escasa sensibilidad de la realidad empresarial de nuestro país frente al fenómeno
blog que arrasaba allende los mares. De pronto aparecía en escena la primera
gran marca española que les rendía pleitesía. Con esta acción de relaciones públicas
Yoigo no sólo conseguía la repercusión que buscaba, sino también meterse en el
bolsillo a lo más ‘influyentes’ bloggers de la piel de toro. Se había logrado
lo más importante y difícil: abrir el canal de comunicación que propiciaría la ‘conversación’.


A partir de ahí todo llegaría rodado. Sin grandes fricciones.
Yoigo escuchaba siempre, y hablaba (muy puntualmente) cuando creía que tenía
algo relevante que decir, sin abusar. Uno de los ejemplos más notorios que
evidenciaba la participación en la conversación lo conocíamos hace unos pocos días.
Varios medios de comunicación de máximo nivel se hacían eco de la intervención –a
través del apartado de comentarios
-  del Director General Comercial de
Yoigo en la bitácora de un avezado bloguero anónimo que había desarrollado
espontanea y altruistamente un plan de CRM para la compañía. El País, por
ejemplo, titulaba así la noticia: ‘Yoigo
estudiará el proyecto de un blogger’
. Llovían los elogios de las celebridades
blogosféricas
. Creo que es de justicia reconocer la estrategia de blog
marketing de Yoigo como uno de los casos de éxito –ya veremos si con
final feliz- más espectaculares de uso de la Web 2.0.


En Noviembre, teniendo ya de su parte la credibilidad que
buscaba, la compañía pone en marcha una campaña para dar a conocer un nuevo
beneficio para todos los clientes de Yoigo: podrán hablar entre sí
gratuitamente por tiempo ilimitado, teniendo que abonar exclusivamente el coste
de establecimiento de llamada. Las condiciones que se plasman en la comunicación
–incluyendo el spot- no pueden estar más claras.

Si la campaña hubiera sido de cualquiera de las otras operadoras
de telefonía móvil, los consumidores de inmediato habrían decodificado el
mensaje en clave ‘promocional’, sujeto a unas limitaciones que seguramente
aparacerían en la letra pequeña del contrato del servicio. Pero el mensaje iba
dirigido fundamentalmente a quienes ‘creen’ que en Yoigo no hay letra pequeña,
que en Yoigo las cosas son como parace que son: sus clientes actuales. Con este
nuevo beneficio estaban dándoles nuevos argumentos (e incentivos) para llevar a
cabo la labor de captación a la que antes hacíamos referencia. La idea era que
un cliente Yoigo convenciese a su hermano, primo,  amigo, compañero de clase o
de trabajo para migrara a una compañía honesta, transparente, simple, con unas
muy buenas tarifas y con la que, además, podrían hablar gratis de por vida.

Para evaluar los resultados de la acción basta con analizar los
datos de portabilidad entre compañías que ofrece mes a mes la Comisión del
Mercado de las Telecomunicaciones
. En Noviembre de 2007 Yoigo consiguió un
saldo positivo (importaciones menos exportaciones) de 18.150 clientes, prácticamente
el triple de los alcanzados el mes anterior. ¡Golazo!

Portabilidades_2
Pero un día, sin que se conozcan demasiado bien las causas, la
compañía decide –o tal vez no le
queda más remedio que decidir
-  hacerse el hara-kiri, y anuncia
a la  chita callando
que a partir del próximo 1 de marzo las llamadas
entre líneas de Yoigo sólo serán gratuítas durante la primera hora, y que, a
partir de esa limitación, el tiempo excedente  se tarificaría
como una llamada a un número de otra operadora.

En esta ocasión, a pesar de la
trascendencia de la decisión, Yoigo no ha querido jugar con la blogosfera. Quién
sabe, tal vez esperaba que la noticia pasara sin pena ni gloria, y que no
llamara demasiado la atención de sus interlocutores en la conversación.

Nada más lejos de lo que realmente ha ocurrido. La reacción no
se hecho esperar, y la virulencia
con la que se está produciendo no tiene precedentes
. Yoigo arde en las
hogueras encendidas en  foros, comunidades
de filtrado colaborativo
y, por supuesto, la
blogosfera
. Aún es demasiado pronto para conjeturar sobre cuáles serán a
corto plazo las consecuencias de esta decisión, pero lo más importante que
Yoigo podía perder ya se ha esfumado: la credibilidad.

La reacción violenta de sus consumidores no se explica por lo
que les supone económicamente. De hecho,  como reconoce Yoigo, eran contados
los clientes que excedían la hora diaria de llamadas a móviles de la misma
compañía. No es por el dinero por lo que protestan, sino porque se siente
traicionados, apuñalados, por una Marca en la que habían creído. Y quienes más
dolidos están son justamente sus prescriptores, que habían animado a terceros
para migrar a Yoigo.

La semana pasada ha sido muy dura (coincidiendo trágicamente con el lanzamiento de Simyo). Ha tenido a la red casi
monotemáticamente consagrada a su hundimiento. Se han empezado
a sacar los trapos sucios
, se
han hecho encendidos llamamientos al boicot
, y,  con todo el ruido
generado,  se ha conseguido que las asociaciones
de consumidores
y medios de comunicación pongan a Yoigo en la mirilla. Como
muestra, dos titulares de sendas noticias aparecidas en El País hace unas pocas jornadas: ‘Yoigo
será denunciada por la Unión de Consumidores’
y ‘Yoigo,
¿verdad verdadera?
’.
La dimensión de la protesta ha sido de tal
calibre que ha puesto en marcha el ‘Efecto Halo’ contra la
marca. A partir de ahora todo lo que diga será utilizado en su contra y decodificado
con el filtro de la mentira
.

Confío en que Yoigo encontrará la fórmula para darle la vuelta a
la situación, aunque no me gustaría verme en la tesitura de tener que
recomendar cómo hacerlo. No es fácil. ¿Tú que recomendarías?

¿Cómo salir de la conversación? Oh, cielos!! Alguien ha
arrancado ese capítulo del manual de Blog Marketing!! Ah, no, es que no está
escrito…Tal vez porque no hay demasiadas experiencias sobre las que basar los
aprendizajes.

De momento, por mi parte, sólo se me ocurre una buena manera de
abandonar airoso la conversación: no entrando. Para Yoigo este consejo llega
demasiado tarde. Desde la tribuna,  los emperadores de la Web 2.0 han bajado su
pulgar. Deseémosle que al menos los leones hagan bien su trabajo, y que no dure
demasiado el despiece.

Las promociones se visten de RSC

La marca de la distribución no perdona. Aquellas pocas categorías en las que no entra o su cuota no es relevante es, sencillamente, porque se le resisten (cada vez son menos, todo sea dicho). Está claro que la mejor receta para hacerle frente a medio plazo es el branding, pero no todos los fabricantes disponen del tiempo necesario. Para otros incluso me atrevería a decir que es demasiado tarde: una vez que tu consumidor prueba la marca de la distribución, y queda satisfecho con la experiencia, resulta complejo traerle de nuevo al redil. Justamente por eso la distribución pone tanto empeño en garantizar que el producto que pone en circulación para competir, iguala o supera la experiencia del original (o de la mejor de las private brands). Saben que se la juegan a una carta.

Mientras se dirime el resultado de la batalla en cada categoría, el recurso a la promoción se presenta como una solución que, en muchos casos, ha conseguido que la MDD sea simplemente una vía de agua, achicable, que no amenaza con hundir con el barco. Y, claro, a medida que el recurso a esta estrategia se hace más habitual, también más difícil se torna seducir al consumidor con una promoción que le resulte llamativa, interesante, diferente y relevante. ¿ Se acabaron los tiempos de los coches, apartamentos en Torrevieja, viajes, videoconsolas…. ? Pues seguramente no, porque muchas de estas promociones me consta que siguen ofreciendo interesantes retornos, pero ya no es lo que eran.

La promoción ha subido un peldaño en su consideración en los departamentos de marketing. De siempre se sabe que la promoción -sea de la naturaleza que sea- también comunica. ¿Hasta el punto de posicionar? Pues depende….A veces, por ejemplo, la estrategia promocional y la responsabilidad social corporativa (RSC) se dan la mano (¿o no es una promoción regalar un porcentaje de cada venta a una ONG?), y entonces se ve clarísimo que la promoción si nos posiciona.En otros casos, intuyo, la promoción nos posiciona mucho más de lo que somos conscientes.

Llaman especialmente la atención algunos sorteos promocionales que varias marcas de alimentación están impulsando de forma más reciente. La última iniciativa la conocía esta misma mañana: Vega Mayor ofrece los consumidores de una de sus marcas -Florette- la posibilidad de conseguir un premio de 100.000 euros para hacer frente a la hipoteca. Se une así al club de los fabricantes que -como Pascual- han puesto la vista en incentivos de gran relevancia para el target al que se dirigen.

A priori, lo que tal vez uno piensa es: “Lógico, ¿cómo no se le habrá ocurrido antes a nadie?”. Sin embargo, cualquiera que haya participado en alguna ocasión en el diseño y puesta en marcha de una promoción de una gran marca sabe que no es sólo la relevancia del regalo-promoción lo que cuenta. Para un enfermo de cáncer -se me ocurre- podría ser muy relevante una promoción en la que se sortease un tratamiento para su enfermedad en Houston, y difícilmente se le pasaría a nadie por la cabeza proponer tal cosa a este colectivo…¿o sí?

Es cierto que el pago de la hipoteca -uno de los temas que más preocupa a los españoles, según el CIS- es un anhelo compartido por muchos de los compradores de, por ejemplo, las ensaladas Florette, pero -me pregunto-, ¿se habrán planteado cómo les afecta en términos de imagen asociar la marca a un tema que resulta tan desagradable (dramático, para muchos) ? La verdad es que yo no tendría una respuesta clara. Por una lado, se me ocurre que este tipo de promociones podrían ayudar a “empatizar” con el consumidor. Por otro lado, no sabemos muy bien cómo operan en el subconsciente este tipo de asociaciones. ¿Tú qué opinas?

El despertar marketiniano de la banca

Está claro que la forma de hacer comunicación y marketing de las entidades bancarias está cambiando día a día. Parece que hay prisa por recuperar el tiempo perdido. La valentía que están demostrando casi todas las grandes entidades nos está haciendo olvidar a pasos agigantados el conservadurismo del que se siempre hicieron gala. Hoy se están poniendo campañas en el aire cuya simple proposición a los consejos de dirección  hace 5 años seguramente  le habría costado la cabeza a cualquier director de marketing de banco o caja.

Y creo que los efectos de este “desmelene” generalizado ya  se están empezando a notar.  La diferenciación entre las marcas (hablamos en términos de branding) ha aumentado ostensiblemente. Supongo que también los criterios de elección de entidad bancaria que sopesan los consumidores también se están acordemente sofisticando. La vertiente emocional de la marca debe ser cada vez más importante.

Y como muestra, un ejemplo de campaña fotografiado esta misma tarde. Se trata del cartel de una promoción de Caixa Catalunya (está en catalán, pero creo que se entiende perfectamente) que, coincidiendo con el inicio de las rebajas, ofrece -con una creatividad que emula la portada de una revista femenina- un 3% de descuento por las compras de ropa y complementos.

img00024.jpg

img00026.jpg

Birth Order Targeting

bebe2.jpg

Entras en un concesionario de coches multimarca. Un comercial, desde la distancia, te observa. Se fija en tu sexo (¿hombre o mujer?), edad y look personal. Toma nota de estos detalles en una PDA. Toda esta información le sirve para hacerse una idea de quien eres y saber con qué marca y modelo te va seducir. Pero le falta un dato fundamental sobre ti. Se te acerca, te da los buenos días y demás cumplidos, para inmediatamente preguntarte:

- ¿Tiene usted más hermanos o es hijo único?

Con cara de extrañeza, respondes:

- Pues tengo dos hermanos. ¿Los conoce?

- No, supongo que no, comenta éste mientras añade algún dato a su PDA. Acto seguido vuelve al ataque. ¿Me podría decir el orden en el que usted nació en relación a sus hermanos? Es el primogénito, el segundo, el tercero…..

- Pues soy el primogénito, pero…¿a qué vienen esas pregun….

- ¡Le va a encantar el nuevo Volvo V70! Sígame -te corta entusiasmado el comercial, mirando a su PDA. Es el ideal para las personas como usted: conservadoras, perfeccionistas, amantes de los valores tradicionales…

Aún desorientado por el excéntrico interrogatorio al que te ha sometido le sigues hasta el corner de Volvo. Allí está expuesto el flamante nuevo V70. Efectivamente -como te anticipó-, te encanta. No necesitas ver nada más. Amor a primera vista. Flechazo total. Pasmado, te giras hacia el comercial, y le preguntas:

- ¿Cómo supo que este coche me gustaría?

- ¡Fue usted quien me lo dijo!, te responde. El V70 es un coche claramente dirigido a personas como usted. Varones, de entre 40 y 50 años, y primogénitos. ¿Lo ve? Lo pone aquí en mi PDA ¿No ha oído hablar de la Birth Order Theory?

- Me temo que no. Ilústreme, por favor, contestas con curiosidad.

- Pues verá -comienza a relatar el comercial-, según un estudio de la Universidad de Oslo y el Instituto de Salud Ocupacional de la misma ciudad -cuyos resultados han sido recientemente publicados por la prestigiosa revista científica Science- el orden en el que uno nace en el seno de una familia condiciona de manera significativa aspectos tan relevantes como el Cociente Intelectual (CI), la personalidad y los valores. Por ejemplo, según este estudio, usted debería tener, en promedio, un CI superior al de su hermano mediano en 2,3 puntos, y 3,4 puntos por encima del pequeño. Y, no, no se crea que esto tiene que ver con que el “acabado del producto” de sus padres empeorara con cada nuevo vástago. Las diferencias no se explican por motivos biólogicos, sino ambientales. Si la explicación fuera biológica, siempre los hijos únicos, en cuanto primogénitos, deberían ser más inteligentes, y, sin embargo, no es así; los hijos únicos -de acuerdo nuevamente con ese estudio- son menos inteligentes que los primogénitos de familias en las que ha habido más hijos. Pero, como le decía, el orden de nacimiento no sólo influye en el nivel de inteligencia de las personas, sino en determinados rasgos de personalidad. Así, por ejemplo, está demostrado que los primogénitos -como usted- tienden a ser más conservadores, amantes de los valores paternos, sosegados…A los hermanos medianos, por contra, les cuesta más encontrar su camino en la vida, y tienden a desarrollar más relaciones con iguales que jerárquicas. ¡Y qué decir de los pequeños! Bohemios, rebeldes, amantes del riesgo, hedonistas… Pues bien, partiendo de esta teoría, al dueño de la red de concesionarios a la que pertenecemos se le ocurrió estudiar en qué medida esta variable -orden de nacimiento- correlacionaba con la atracción que producían deternimadas marcas y modelos. Contactó con cientos de individuos que habían comprado un coche en sus concesionarios en los útimos 2 años simplemente para preguntarles su número de hermanos y la posición que ocupaban en la lista. Después cruzó esta información con la marca y modelo de coche que habían adquirido, y…bingo!! Se demostró que existe correlación. Así, por ejemplo, los primogénitos prefieren Volvo a BMW. Entre los diferentes modelos, se suelen decantar por versiones familiares, modelos de aspecto robusto, con grandes extras de seguridad. Los benjamines, por contra, sienten más simpatía por Peugeot que por Volkswagen. No están muy dispuestos a dejarse todos los ahorros en un coche que les dure 5 años, porque no se ‘hipotecan’ a tan largo plazo. A partir del análisis de toda esta información, incorporando otras variables como el sexo y la edad, hemos llegado a saber casi con total acierto los gustos de cada nuevo cliente, para así recomendarles aquellos coches que les vienen como anillo al dedo.

Tú, embobado, simplemente asientes con la cabeza -cual perrito de luna trasera de coche-, mientras intentas asimilar que todo lo que te une y separa de tus hermanos tiene que ver con algo tan aperentemente insignificante como el orden en el que vuestra madre os trajo al mundo.

(Este relato forma parte de un artículo en desarrollo que estamos elaborando en The Cocktail Analysis para ilustrar un nuevo modo de targeting que hemos planteado inspirados por la Birth Order Theory. Estamos estudiando si la variable “orden de nacimiento” en sí misma tiene capacidad explicativa sobre los patrones de consumo y en qué medida se podría utilizar para targetizar y posicionar marcas. Se trata de un proyecto apasionante, en el que comenzamos a dar los primeros pasos, y al que os invitamos a participar con ideas, ejemplos, experiencias…. Si deseas hacerte con una visión general de la teoría, te recomiendo la lectura de este artículo publicado ayer en El País.)

Ahora es demasiaaaaaado taaarde, princesa

Conocen el estribillo de Sabina, ¿verdad? Me ha venido irremediablemente a la cabeza -misterios de la mente- al encontrarme esta tarde con esta estantería en Media Markt.

¡¡¡Los últimos estrenos en DVD por menos de 8 euros!!! Mi último referente de precio medio rondaba los 15 euros. Tampoco es que compre muchos DVD, pero de vez en cuando sí que le presto alguna atención, por lo que intuyo que en los últimos tiempos se tiene que haber intensificado el ritmo de bajada del precio. En fin, eso, que los precios deben estar algo así como a un tercio de a lo que estaban hace un par de años o menos.

La gran pregunta es: ¿por qué no se optó por la bajada de precios mucho antes, justo cuando los volúmenes lo permitían? No tengo ni idea del efecto que tendrán estas drásticas rebajas de precios en el comportamiento del consumidor, pero intuyo que ya es demasiado tarde (de ahí lo de Sabina) como para llevarlo de nuevo al redil. Dicen en mi pueblo que cuando un cerdo ingiere carne humana (no es que les demos de comer eso en el pueblo, que conste) hay que sacrificarlo, porque intentará saborearla de nuevo, y morderá para conseguirlo si es necesario. Creo que con la piratería pasa algo parecido. Una vez que alguien supera los frenos morales iniciales, ya no hay vuelta a atrás. Todo es caro si se compara con lo que es gratuito. Ahora es demasiado tarde, princesa….

[youtube=http://es.youtube.com/watch?v=yXQ7-9pV7RM]