Tengo curiosidad por saber cómo ha funcionado en audiencia el estreno de la película Camp Rock, del canal Disney Channel (que, como saben, desde hace ya algún tiempo, emite en abierto por TDT). ¿Alguien en la sala tiene datos por franjas de edad? Me interesa saber de forma especial el share conseguido en las cohortes de entre 12 y 18 años.
Desde luego, yo no me perdí el estreno. Y no, no piensen que soy una víctima más de ese Síndrome de Peter Pan que nos convierte a todos los treintañeros en “adultescentes” . Me tragué la película (les prometo que no fue fácil) porque quería profundizar en las claves (personajes, tramas,…) que la han convertido en el nuevo fenómeno de masas de la factoría Disney, y en digna sucesora de la saga “High School Musical”, cuya tercera y última entrega acaba de llegar de los cines de todo el mundo. <
Debo reconocer que me descoloca sobremanera que los adolescentes de medio mundo –entre ellos los españoles- se sientan atraídos por unos arquetipos, tramas y situaciones edulcoradas que sabemos que no tienen absolutamente nada ver con la realidad que les circunda. No creo que encuentren en estos productos culturales muchos elementos con los que identificarse (más allá de las problemáticas ligadas a la construcción de la identidad, típica e intemporalmente adolescente); la atracción no es pues por “identificación”, sino por “aspiracionalidad” (como querrían ser y vivir). Si eso es así, de inmediato debemos preguntarnos qué está sucediendo en nuestra sociedad para que para tweens y teens sea aspiracional comprar la promesa “neocon” que, hasta hace poco, se consideraba en las antípodas de sus anhelos y deseos. Esto es: primacía de los valores morales, revalorización del rol de la familia, erradicación de cualquier atisbo de violencia en las relaciones con el grupo de pares, negación de la sexualidad en edades tempranas, atenuación del papel que juegan las nuevas tecnologías (consolas, Internet, móvil…) en la vida de los jóvenes…Creo que en el estudio sobre la infancia publicado hace unos días por la Fundación SM encontramos algunas pistas que, en cierto modo, dejan entrever muchos de los problemas que acusan los niños de hoy, y que, en mi opinión, les empujarían hacia este aspiracional “neocon”. Me quedo especialmente con el dato que revela que uno de cada cuatro niños se siente sólo al llegar a casa.
Faltan evidencias para suponer que la mayoría de los jóvenes españoles aplaudiría –como sí lo hacen es Estados Unidos- el discurso que sostiene la candidata republicana a vicepresidenta, Sarah Palin (o de Esperanza Aguirre, a quien le ha faltado tiempo para adaptar lo esencial del discurso de aquélla a la escena política nacional, como se pudo comprobar en su discurso del pasado sábado en el congreso madrileño de su partido), sin embargo, sí que se observan ciertos síntomas de que también en nuestros país existe caldo de cultivo como para que se produzca un giro “neocon” en las normas, valores y creencias de los jóvenes.
¿Es normal que se conviertan en ídolos de adolescentes una banda, como los Jonas Brothers (que también protagonizan Camp Rock), que alardea en todas sus intervenciones en medios de su férrea intención de llegar vírgenes al matrimonio, o que reivindican a cada instante la importancia de la familia? En cierto modo, la pose de los integrantes del grupo Tokio Hotel, quienes relegan la consustancial rebeldía teenager al nivel más epidérmico (el look), tampoco dista mucho de la de los Jonas Brothers. Por otro lado, ¿No es algo extraño el éxito global -también en nuestro país- de Habbo Hotel, una comunidad virtual orientada a este segmento, teniendo en cuenta el férreo control que existe para evitar el más mínimo episodio de sexo o violencia en la interacción entre los miembros de la comunidad?
Centrándonos en el ámbito de la comunicación comercial, tal vez merezca la pena preguntarse por las oportunidades que, a la luz de este cambio, se vislumbran para aquellas marcas que se dirigen al target adolescente. ¿Es el momento de resucitar el “Amo a Laura” pero sin intención de caricaturizar a un segmento poblacional?, ¿Será posible que las tendencias acaben poniendo de rabiosa actualidad la línea de comunicación de Kinder Sorpresa?




