Cómo llegar a los E-Fluentials

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Cuando en el contexto de una campaña de relaciones públicas una marca se plantea trabajar con jóvenes líderes de opinión, la opción de utilizar Internet para relacionarse con ellos surge casi de manera natural.

Se sabe que el medio les ha proporcionado herramientas de comunicación, difusión y relación que facilitan sobremanera el desarrollo de actividades que en otros tiempos pudieron llevar a cabo a través de otros mecanismos offline. Asimismo, la red les posibilita el desempeño de nuevas formas de relación e interacción con las personas sobre las que hipotéticamente pueden llegar a influir.

Estas ventajas de la red -muchas de las cuales ya han sido asumidas de forma casi masiva por el conjunto de usuarios de Internet conforme se ha popularizado el acceso a las funcionalidades 2.0- actuaron tempranamente como reclamo para estos influenciadores. La principal y lógica consecuencia es que la mayoría de los tecnoinfluenciadores (E-Fluentials) son usuarios maduros (no necesariamente heavy user) del medio.

¿Y qué implicaciones tiene el hecho de que sean usuarios maduros de Internet? Pues desde el punto de vista que aquí nos interesa -la comunicación-, la principal es que resulta más difícil llegar a estos perfiles de usuarios a través de los formatos de publicidad online más convencionales (Search & Display).

Hay varios motivos relacionados con las pautas de navegación y formas de consumo de contenidos en los que se sustenta esta dificultad:

- Mayor uso de lectores de feeds y agregadores: En un estudio que realizamos hace aproximadamente un año, descubrimos que alrededor del 20% de los usuarios intensivos de Internet (los que se conectan diariamente) utiliza aplicaciones como Bloglines, Google Reader o Netvibes para acceder a sus contenidos favoritos. Para quienes no estén familiarizados con este tipo de aplicaciones (sobre las que, por cierto, hablaremos con más detalle en una de las próximas entradas), les sugiero que simplemente accedan a la versión sin personalizar de NetVibes. Como podrán comprobar, se trata de una aplicación Web que permite visualizar desde una nueva página los contenidos remotos que están dispersos en otros lugares. Por supuesto, los contenidos a seguir pueden ser personalizados (siempre y cuando el site del que queremos extraer los datos disponga de tecnología RSS, algo ya absolutamente habitual). Este tipo de aplicaciones permite al usuario configurar una suerte dashboard desde el que seguir de una manera cómoda y rápida todos los contenidos y aplicaciones (como el correo electrónico) de Internet que le interesan. Por ejemplo, puedo, como habrán visto en el ejemplo de Netvibes, seguir las noticias que publica El Mundo; eso sí -y ahí está la clave- sin estar expuesto a toda la publicidad online que envuelve a ese contenido en su emplazamiento original.

- Utilización de plataformas que aún no han sido publicitariamente monetizadas: Cuando hablamos de comunidades virtuales o redes sociales online, se nos van los ojos detrás de las cifras millonarias de usuarios de plataformas como MySpace, Facebook, Bebo, Second Life (Dios lo guarde en su gloria)… y se nos olvidan la miríada de proyectos de muchísima menor envergadura que, de forma agregada, probablemente exceden los números de los más populares juntos (No querrán que les largue la Long Tail, ¿verdad?). La publicidad online convencional (Search & Display) suele llegar a una plataforma cuando hay grandes cifras que lo justifican. Es verdad que el Search (textual) acostumbra a llegar más fácilmente y de forma más temprana que el Display (gráfica), pero igualmente son raros los proyectos 2.0 que nacen con la publicidad online “de serie”. Todos los emprendedores 2.0 han interiorizado la máxima “primero usuarios, después publicidad”. El problema es que, con frecuencia, como en la canción de Chenoa, cuando la publicidad va, el tecnoinfluenciador ya viene, y se cruzan en el camino sin apenas saludarse. Como leí el otro día en un informe sobre Internet TV de Felipe Romero, muchos de estos E-fluentials son tan “early adopters” como “early abandoners”. Son nómadas cibernéticos que saltan de plataforma en plataforma, reconstruyendo en cada una algunos de sus viejos vínculos (algo que cada vez resulta más sencillo con iniciativas como Open Social) y generando otros nuevos. Un ejemplo de plataforma utilizada actualmente con profusión por los tecnoinfluenciadores y en la que está -por el momento- vetado el acceso a la publicidad de Search & Display es Twitter (otro día hablaremos con más detenimiento sobre el micro-blogging).

- Afinidad con los Social Media: Cada vez hay un mayor número de usuarios que apenas “pisan” medios online convencionales. Gente que resuelve sus dudas intelectuales en Wikipedia (donde hay no hay publicidad convencional), que consume la información de actualidad a través de comunidades de filtrado social colaborativo (como Menéame, donde sólo hay publicidad contextual de texto) o que pasa buena parte de su tiempo online visitando blogs en los que no hay publicidad (que son la mayoría, aunque no los más influyentes).

- Menor sensibilidad a los estímulos publicitarios online: Ya lo comentamos en la entrada anterior; cuanto más maduro es el usuario, menor es su sensibilidad de respuesta a los estímulos publicitarios (por no hablar de las aplicaciones plug-in que se pueden instalar fácilmente en los navegadores para “capar” la descarga de publicidad de Display). Se trata de un proceso que tiene un componente cognitivo (relacionados con la atención) y otro actitudinal (el rechazo a la navegación pautada por la publicidad)

En resumen, un conjunto de obstáculos que nos obligan a hacer un importante despliegue de creatividad si verdaderamente tenemos interés por llegar a estos escurridizos y codiciados navegantes.

Sería ideal, pero probablemente nunca llegará el anhelado momento en el que planificar en Internet consista en poner el presupuesto y el target de la campaña en una casillita y que un mega-programa-superlisto-que-te-mueres haga todo lo demás. Toca remangarse, ¡qué se le va hacer! A medida que Internet crece y madura, se disipa la pretensión utópica de alcanzar un modelo publicitario único. Internet es cada vez menos medio y más canal. Veámosle la parte positiva: ¡es un medio más divertido! ;-)
Si no queremos cruzarnos con los E-fluentials por el camino, y ante la dificultad para alcanzarles con las herramientas convencionales, no nos queda más opción que acompañarles y darles conversación en el trayecto (territorio de las relaciones públicas, del Brand Entertainment, de los contenidos) o de, idealmente, marcarles el camino (territorio de las aplicaciones y funcionalidades Web). Para dar el salto a este segundo ámbito, necesitará usted poner un geek marketer en su vida.

Como les anticipaba en la entrada anterior, ya me he topado con un primer postest que de algún modo evidencia estas dificultades. Analizábamos el impacto sobre la imagen de una campaña de Display de una marca de bebidas que tenía entre uno de sus targets primarios a estos tecnoinfluenciadores. El estudio revelaba que tanto el concepto como la creatividad de la campaña era muy bien valorada, y que había modificado positivamente la imagen de la marca entre aquellos que habían sido impactados. El problema es que la campaña, a pesar de contar con un planificación online muy puntillosa a la hora de seleccionar los soportes que hipotéticamente les resultarían más afines a estos perfiles, no ha conseguido apenas llegarles.

Qué hacer cuando la Web 2.0 se levanta en armas contra tu marca. El caso Yoigo.

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El arranque de Yoigo no pudo ser más espectacular. La estrategia de
posicionamiento y la campaña de lanzamiento funcionaron a las mil maravillas.
Tanto que, si recuerdan,  la avalancha de solicitudes de portabilidad llegó a
bloquear su capacidad para dar servicio a todos los demandantes. A
punto estuvo de morir de éxito en esos primeros instantes
, pero gracias a
una comunicación muy bien gestionada, supieron calmar los ánimos encendidos de
muchos de sus clientes. Se salvó la situación, y al final el mensaje que caló
entre los consumidores fue el del éxito (“caballo ganador”), y no el de la
falta de previsión y de capacidad de servicio.

No le quiero restar mérito al brillante trabajo de comunicación
que había detrás del lanzamiento –porque creo honestamente que lo tuvo-,
pero, en mi opinión, el hueco “low cost” que había dejado Amena en su migración
de posicionamiento a Orange, le puso las cosas bastante fáciles. Si la “Verdad,
Verdadera
” no hubiera venido acompaña de unas tarifas rompedoras, mucho me temo
que el éxito no habría sido tal. Para ningún consumidor –y mucho menos
para los del target crossumer al que ellos se dirigían- resultaba creíble una
operadora de telefonía que predicaba honestidad, simplicidad y transparencia.
Lo fundamental era que ofrecía unos muy buenos precios a un segmento de
consumidor –cada vez más numeroso- que no tiene ningún reparo en saltar
de compañía en compañía aprovechando las promociones de turno, y tan pronto
como finaliza su contrato de permanencia con la anterior.

Pero Yoigo quería más. Se había propuesto dar el gran salto casi
de la única manera posible en un mercado tan maduro y competitivo como en el de
la telefonía móvil: el proselitismo.
La idea era crecer a través del boca oreja, apalancando la estrategia en planes
de precios que incentivaran a los ‘misioneros’ de la marca en su tarea
evangelizadora (una de estas palancas era la tarifa de 0 euros/minuto entre números
de la compañía de la que hablaremos a continuación).


Desde el principio, Yoigo sabía que para conseguirlo debía
convertir los valores de la marca (honestidad, transparencia y simplicidad) en
valores de la compañía y del servicio, y que estos valores –para resultar
creíbles- debían ser idealmente transmitidos por la vía de los hechos y del word of mouth (WOM), como se ha construido siempre la
reputación.

Para llevar a cabo esta tarea, Yoigo no quiso desaprovechar la
oportunidad que le brindaba el despegue mediático de la blogosfera hispana. La
idea era valerse de ‘la
conversación’
para acelerar el proceso de WOM y llegar a un target (la
audiencia de los blogs) muy afín a su producto y estrategia (influentials
y crossumers).
Ellos cumplían a rajatabla el principal requisito exigible (por entonces, hoy
no tanto) para entrar en la conversación: la transparencia. Yoigo era una ‘Open Brand’,
es decir, una marca dispuesta a dejar el storytelling en manos de
terceros. Una marca ‘abierta
a sus consumidores, maleable, que sería lo que ellos quisieran que fuera. Puede que el hecho de que -ya antes del lanzamiento
de Yoigo-  un blogger generara bastante ruido con una bitácora sobre la marca
con la que –según
se publicó por entonces
- sólo pretendía practicar posicionamiento en
buscadores mediante blogs, inspirara en parte esta estrategia.


El primer golpe de efecto llegó en forma de invitación
a los bloggers más reputados
para asistir a una reunión en la que la cúpula
de la compañía se prestaba a debatir con ellos sobre lo que quisieran conocer
sobre Yoigo. El momento elegido no pudo ser mejor. Por entonces, el acomplejado
star-system de la blogosfera hispana se lamentaba por las esquinas ante la
escasa sensibilidad de la realidad empresarial de nuestro país frente al fenómeno
blog que arrasaba allende los mares. De pronto aparecía en escena la primera
gran marca española que les rendía pleitesía. Con esta acción de relaciones públicas
Yoigo no sólo conseguía la repercusión que buscaba, sino también meterse en el
bolsillo a lo más ‘influyentes’ bloggers de la piel de toro. Se había logrado
lo más importante y difícil: abrir el canal de comunicación que propiciaría la ‘conversación’.


A partir de ahí todo llegaría rodado. Sin grandes fricciones.
Yoigo escuchaba siempre, y hablaba (muy puntualmente) cuando creía que tenía
algo relevante que decir, sin abusar. Uno de los ejemplos más notorios que
evidenciaba la participación en la conversación lo conocíamos hace unos pocos días.
Varios medios de comunicación de máximo nivel se hacían eco de la intervención –a
través del apartado de comentarios
-  del Director General Comercial de
Yoigo en la bitácora de un avezado bloguero anónimo que había desarrollado
espontanea y altruistamente un plan de CRM para la compañía. El País, por
ejemplo, titulaba así la noticia: ‘Yoigo
estudiará el proyecto de un blogger’
. Llovían los elogios de las celebridades
blogosféricas
. Creo que es de justicia reconocer la estrategia de blog
marketing de Yoigo como uno de los casos de éxito –ya veremos si con
final feliz- más espectaculares de uso de la Web 2.0.


En Noviembre, teniendo ya de su parte la credibilidad que
buscaba, la compañía pone en marcha una campaña para dar a conocer un nuevo
beneficio para todos los clientes de Yoigo: podrán hablar entre sí
gratuitamente por tiempo ilimitado, teniendo que abonar exclusivamente el coste
de establecimiento de llamada. Las condiciones que se plasman en la comunicación
–incluyendo el spot- no pueden estar más claras.

Si la campaña hubiera sido de cualquiera de las otras operadoras
de telefonía móvil, los consumidores de inmediato habrían decodificado el
mensaje en clave ‘promocional’, sujeto a unas limitaciones que seguramente
aparacerían en la letra pequeña del contrato del servicio. Pero el mensaje iba
dirigido fundamentalmente a quienes ‘creen’ que en Yoigo no hay letra pequeña,
que en Yoigo las cosas son como parace que son: sus clientes actuales. Con este
nuevo beneficio estaban dándoles nuevos argumentos (e incentivos) para llevar a
cabo la labor de captación a la que antes hacíamos referencia. La idea era que
un cliente Yoigo convenciese a su hermano, primo,  amigo, compañero de clase o
de trabajo para migrara a una compañía honesta, transparente, simple, con unas
muy buenas tarifas y con la que, además, podrían hablar gratis de por vida.

Para evaluar los resultados de la acción basta con analizar los
datos de portabilidad entre compañías que ofrece mes a mes la Comisión del
Mercado de las Telecomunicaciones
. En Noviembre de 2007 Yoigo consiguió un
saldo positivo (importaciones menos exportaciones) de 18.150 clientes, prácticamente
el triple de los alcanzados el mes anterior. ¡Golazo!

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Pero un día, sin que se conozcan demasiado bien las causas, la
compañía decide –o tal vez no le
queda más remedio que decidir
-  hacerse el hara-kiri, y anuncia
a la  chita callando
que a partir del próximo 1 de marzo las llamadas
entre líneas de Yoigo sólo serán gratuítas durante la primera hora, y que, a
partir de esa limitación, el tiempo excedente  se tarificaría
como una llamada a un número de otra operadora.

En esta ocasión, a pesar de la
trascendencia de la decisión, Yoigo no ha querido jugar con la blogosfera. Quién
sabe, tal vez esperaba que la noticia pasara sin pena ni gloria, y que no
llamara demasiado la atención de sus interlocutores en la conversación.

Nada más lejos de lo que realmente ha ocurrido. La reacción no
se hecho esperar, y la virulencia
con la que se está produciendo no tiene precedentes
. Yoigo arde en las
hogueras encendidas en  foros, comunidades
de filtrado colaborativo
y, por supuesto, la
blogosfera
. Aún es demasiado pronto para conjeturar sobre cuáles serán a
corto plazo las consecuencias de esta decisión, pero lo más importante que
Yoigo podía perder ya se ha esfumado: la credibilidad.

La reacción violenta de sus consumidores no se explica por lo
que les supone económicamente. De hecho,  como reconoce Yoigo, eran contados
los clientes que excedían la hora diaria de llamadas a móviles de la misma
compañía. No es por el dinero por lo que protestan, sino porque se siente
traicionados, apuñalados, por una Marca en la que habían creído. Y quienes más
dolidos están son justamente sus prescriptores, que habían animado a terceros
para migrar a Yoigo.

La semana pasada ha sido muy dura (coincidiendo trágicamente con el lanzamiento de Simyo). Ha tenido a la red casi
monotemáticamente consagrada a su hundimiento. Se han empezado
a sacar los trapos sucios
, se
han hecho encendidos llamamientos al boicot
, y,  con todo el ruido
generado,  se ha conseguido que las asociaciones
de consumidores
y medios de comunicación pongan a Yoigo en la mirilla. Como
muestra, dos titulares de sendas noticias aparecidas en El País hace unas pocas jornadas: ‘Yoigo
será denunciada por la Unión de Consumidores’
y ‘Yoigo,
¿verdad verdadera?
’.
La dimensión de la protesta ha sido de tal
calibre que ha puesto en marcha el ‘Efecto Halo’ contra la
marca. A partir de ahora todo lo que diga será utilizado en su contra y decodificado
con el filtro de la mentira
.

Confío en que Yoigo encontrará la fórmula para darle la vuelta a
la situación, aunque no me gustaría verme en la tesitura de tener que
recomendar cómo hacerlo. No es fácil. ¿Tú que recomendarías?

¿Cómo salir de la conversación? Oh, cielos!! Alguien ha
arrancado ese capítulo del manual de Blog Marketing!! Ah, no, es que no está
escrito…Tal vez porque no hay demasiadas experiencias sobre las que basar los
aprendizajes.

De momento, por mi parte, sólo se me ocurre una buena manera de
abandonar airoso la conversación: no entrando. Para Yoigo este consejo llega
demasiado tarde. Desde la tribuna,  los emperadores de la Web 2.0 han bajado su
pulgar. Deseémosle que al menos los leones hagan bien su trabajo, y que no dure
demasiado el despiece.

Birth Order Targeting

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Entras en un concesionario de coches multimarca. Un comercial, desde la distancia, te observa. Se fija en tu sexo (¿hombre o mujer?), edad y look personal. Toma nota de estos detalles en una PDA. Toda esta información le sirve para hacerse una idea de quien eres y saber con qué marca y modelo te va seducir. Pero le falta un dato fundamental sobre ti. Se te acerca, te da los buenos días y demás cumplidos, para inmediatamente preguntarte:

- ¿Tiene usted más hermanos o es hijo único?

Con cara de extrañeza, respondes:

- Pues tengo dos hermanos. ¿Los conoce?

- No, supongo que no, comenta éste mientras añade algún dato a su PDA. Acto seguido vuelve al ataque. ¿Me podría decir el orden en el que usted nació en relación a sus hermanos? Es el primogénito, el segundo, el tercero…..

- Pues soy el primogénito, pero…¿a qué vienen esas pregun….

- ¡Le va a encantar el nuevo Volvo V70! Sígame -te corta entusiasmado el comercial, mirando a su PDA. Es el ideal para las personas como usted: conservadoras, perfeccionistas, amantes de los valores tradicionales…

Aún desorientado por el excéntrico interrogatorio al que te ha sometido le sigues hasta el corner de Volvo. Allí está expuesto el flamante nuevo V70. Efectivamente -como te anticipó-, te encanta. No necesitas ver nada más. Amor a primera vista. Flechazo total. Pasmado, te giras hacia el comercial, y le preguntas:

- ¿Cómo supo que este coche me gustaría?

- ¡Fue usted quien me lo dijo!, te responde. El V70 es un coche claramente dirigido a personas como usted. Varones, de entre 40 y 50 años, y primogénitos. ¿Lo ve? Lo pone aquí en mi PDA ¿No ha oído hablar de la Birth Order Theory?

- Me temo que no. Ilústreme, por favor, contestas con curiosidad.

- Pues verá -comienza a relatar el comercial-, según un estudio de la Universidad de Oslo y el Instituto de Salud Ocupacional de la misma ciudad -cuyos resultados han sido recientemente publicados por la prestigiosa revista científica Science- el orden en el que uno nace en el seno de una familia condiciona de manera significativa aspectos tan relevantes como el Cociente Intelectual (CI), la personalidad y los valores. Por ejemplo, según este estudio, usted debería tener, en promedio, un CI superior al de su hermano mediano en 2,3 puntos, y 3,4 puntos por encima del pequeño. Y, no, no se crea que esto tiene que ver con que el “acabado del producto” de sus padres empeorara con cada nuevo vástago. Las diferencias no se explican por motivos biólogicos, sino ambientales. Si la explicación fuera biológica, siempre los hijos únicos, en cuanto primogénitos, deberían ser más inteligentes, y, sin embargo, no es así; los hijos únicos -de acuerdo nuevamente con ese estudio- son menos inteligentes que los primogénitos de familias en las que ha habido más hijos. Pero, como le decía, el orden de nacimiento no sólo influye en el nivel de inteligencia de las personas, sino en determinados rasgos de personalidad. Así, por ejemplo, está demostrado que los primogénitos -como usted- tienden a ser más conservadores, amantes de los valores paternos, sosegados…A los hermanos medianos, por contra, les cuesta más encontrar su camino en la vida, y tienden a desarrollar más relaciones con iguales que jerárquicas. ¡Y qué decir de los pequeños! Bohemios, rebeldes, amantes del riesgo, hedonistas… Pues bien, partiendo de esta teoría, al dueño de la red de concesionarios a la que pertenecemos se le ocurrió estudiar en qué medida esta variable -orden de nacimiento- correlacionaba con la atracción que producían deternimadas marcas y modelos. Contactó con cientos de individuos que habían comprado un coche en sus concesionarios en los útimos 2 años simplemente para preguntarles su número de hermanos y la posición que ocupaban en la lista. Después cruzó esta información con la marca y modelo de coche que habían adquirido, y…bingo!! Se demostró que existe correlación. Así, por ejemplo, los primogénitos prefieren Volvo a BMW. Entre los diferentes modelos, se suelen decantar por versiones familiares, modelos de aspecto robusto, con grandes extras de seguridad. Los benjamines, por contra, sienten más simpatía por Peugeot que por Volkswagen. No están muy dispuestos a dejarse todos los ahorros en un coche que les dure 5 años, porque no se ‘hipotecan’ a tan largo plazo. A partir del análisis de toda esta información, incorporando otras variables como el sexo y la edad, hemos llegado a saber casi con total acierto los gustos de cada nuevo cliente, para así recomendarles aquellos coches que les vienen como anillo al dedo.

Tú, embobado, simplemente asientes con la cabeza -cual perrito de luna trasera de coche-, mientras intentas asimilar que todo lo que te une y separa de tus hermanos tiene que ver con algo tan aperentemente insignificante como el orden en el que vuestra madre os trajo al mundo.

(Este relato forma parte de un artículo en desarrollo que estamos elaborando en The Cocktail Analysis para ilustrar un nuevo modo de targeting que hemos planteado inspirados por la Birth Order Theory. Estamos estudiando si la variable “orden de nacimiento” en sí misma tiene capacidad explicativa sobre los patrones de consumo y en qué medida se podría utilizar para targetizar y posicionar marcas. Se trata de un proyecto apasionante, en el que comenzamos a dar los primeros pasos, y al que os invitamos a participar con ideas, ejemplos, experiencias…. Si deseas hacerte con una visión general de la teoría, te recomiendo la lectura de este artículo publicado ayer en El País.)

Paradojas del marketing: Precios bajos=(+ventas)=(-marketing)

Es curioso. Resulta que el principal impulsor del comercio electrónico es al mismo tiempo la causa de su lento crecimiento. Me explico.

Leemos en eMarketer que más de las tres cuartas partes de las empresas que realizan comercio electrónico trabajan con un margen inferior al 25%. De hecho, el margen más habitual (12%) está entre un mísero 3% y 4%.

Una de las principales consecuencias de trabajar con un margen tan exiguo es que a estas empresas, una vez finiquitadas las cuentas, apenas les quedan recursos para invertir en marketing, lo que sin duda limita sus posibilidades de crecimiento.

Hace unos días en The Cocktail Analysis lanzamos un estudio que justamente revelaba que, con diferencia, el principal factor que animaría a los consumidores a comprar artículos de moda a través de Internet sería la garantía de que los precios fueran más reducidos que en las tiendas offline.

Por qué Nivea no puede lanzar un refresco de cola. Extensiones de Marca (I)

Llevo meses con ganas de ponerme en serio con el desarrollo de una herramienta para la investigación de oportunidades para la extensión de la marca. La charla de Wally Olins a la que asistí la semana pasada me volvió a despertar el gusanillo.

En un momento de su exposición mostró la imagen de una maqueta de una botella de agua con el logo de “Nivea”. Acto seguido le preguntaba a la audiencia hasta qué punto les encajaría o les “chirriaría” un agua mineral con el aval de la marca Nivea. Aunque él mismo se mostraba un tanto escéptico, daba un paso más y proyectaba una supuesta lata de cola (coke) nuevamente con la marca Nivea, y volvía a formular la misma pregunta a su audiencia. Y vosotros, ¿veríais un agua Nivea?, ¿Y una “coca cola” Nivea? Seguramente muchos responderían con un “tal vez” a lo primero, y un “no” categórico a lo segundo. Preguntarse qué es lo que nos hace ver a Nivea en la categoría de aguas pero no en la de refrescos de cola, nos conduce de forma inexorable a reflexionar sobre permeabilidad de la marca.

Hace no mucho un medio de comunicación con una marca tremendamente potente, pero muy especializada en un ámbito concreto de contenidos, nos pidió que estudiásemos hacia qué otros contenidos de interés para su audiencia de Internet podía abrir la oferta actual de su site. Su preocupación era: “Quiero evolucionar hacia otros temas para, primero, conseguir que mi audiencia actual consuma en el site temas que actualmente consume en otras webs y, segundo, atraer a una audiencia nueva interesada por esos otros temas a los que me gustaría abrirme”.

Tal vez en otro momento probablemente hubiera planteado un estudio orientado a conocer qué otros temas resultaban de interés y relevantes para su target, y le hubiera recomendado abrir sus contenidos hacia aquellos ámbitos que hubieran resultado más aceptados. Sin embargo, tras haber reflexionado con detenimiento sobre las claves del éxito a la hora de plantear una extensión de marca, creí que sería importante incorporar en el análisis cuatro variables más:


1.Credibilidad
2.Permeabilidad
3.Unicidad (uniqueness)
4.Difuminación de la imagen en el core business

Credibilidad

No es suficiente con saber los contenidos que interesan a la audiencia. Es importante determinar hasta qué punto la marca cunat con el aval suficiente para abordarlos. En otras palabras, ¿hasta qué punto somos creíbles en cada uno de esos ámbitos temáticos que interesan a nuestra audiencia?

Permeabilidad

Pero es que incluso aunque nuestra marca goce de credibilidad en un territorio concreto, puede que esté tan copado por terceras marcas que carezca de sentido tratar de intentar persuadir a alguien que ya tiene muy claro cuál es su fuente para ese tema en concreto.

Unicidad

Por último, es importante determinar si nuestra marca, partiendo de la identidad y la imagen, es capaz de ofrecer algún diferencial que lo posicione en el ámbito temático en el que desea entrar a competir.

Focalización vs. Difuminación

Dice el refrán, “El que mucho abarca, poco aprieta”. Gracias justamente a las extensiones, muchas marcas han logrado desdibujar en la mente del consumidor la imagen que las ataba a un producto o categoría concreto, al tiempo que fortalecían unos valores más universales que a su vez le permitían poner su logotipo en casi cualquier producto imaginable. Pensemos en casi cualquier gran firma de moda. Uno podría imaginarse por ejemplo la firma de Armani en (casi) el primer producto que se nos pase por la cabeza.

El problema es que, a diferencia de lo que sucede en el mundo de la moda, en el que existe cabida para miles de marcas, en determinadas categorías de producto en las que eres considerado por el consumidor como el claro referente (top of mind), ceder un milímetro en esa imagen monolítica de “experto” puede ser aprovechado de inmediato por los competidores. Por tanto, a los factores señalados con anterioridad, habría que añadir un último: los riesgos de difuminación de la imagen que tenemos en nuestro core business. Llevado a nuestro caso, lo que planteamos es que era importante buscar áreas temáticas que no nos alejaran demasiado de nuestro foco.

Aunque desde un punto de vista expositivo hemos planteado estos cuatro factores de análisis de forma independiente, es evidente que existe un alto grado de correlación entre ellos. Partiendo de éstos, os animo a que construyamos entre todos un modelo de análisis que resulte extrapolable a diferentes categorías. Es difícil, pero ¿quién tiene prisa? Ya sé que existen por ahí fundamentos teóricos sobre los que construir, pero es más divertido partir de cero, ¿verdad?

Defíneme el "nuevo lujo" con un titular

Pues el titular nos lo brinda El País: Ryanair ofrecerá en 2008 un viaje a la Luna de bajo coste. Estamos ante el caso más extremo de la cristalización del “nuevo lujo”, en el que el peso de la motivación por vivir “experiencias únicas” (en este caso de verdad) supera con creces a la de ostentar, y en la que el rol de la marca queda atenuado en favor del producto. No es que este lujo que sustituya a las formas anteriores, sino que convive.

Por cierto, menudo tanto de PR que se acaban de marcar en Ryanair. El caso me parece antológico.

Recomendación de productos mediante filtro social

Justo en el momento en el que parece que arrecian las críticas desde los media convencionales a los sites de noticias de filtrado colaborativo (Digg, Menéame, Fresqui…), hace su aparición una nueva versión de este concepto aplicada al consumo:

La idea es básicamente la misma: Los usuarios cuelgan revisiones de productos que “adoran” y el resto de la comunidad valora su criterio. Las propuestas de mayor aceptación van directas a la portada. Justo igual que en los Social News. Bien, otra nueva expresión -ya veremos con qué grado de éxito- del poder del proceso de “autodeterminación” emprendido por el consumidor apoyándose en las redes sociales online.

Vía Marketing Vox

TwitteResearch: Twitter como fuente de insights

Creo que en algún momento ya he dicho que el día a que Google le dé por abrir negocio en el sector de la investigación comercial -algo que tal vez no sea tan irreal si tenemos en cuenta su compulsiva tendencia a la diversificación- , ya nos podemos ir todos a casa. Google tiene acceso en todo momento a lo que la gente busca, que no es otra cosa que lo que la gente necesita o le interesa. Una explotación exhaustiva y rigurosa de esos datos creo que aportaría más información sobre la verdadera naturaleza humana que todos los tratados sociológicos y antropológicos juntos (anda que no me gusta exagerar!!!)

En todo caso no pasaba por aquí para hablar de Google, sino de Twitter . ¿Recuerdan que ya lo comentamos hace un par de días? Por si no están al tanto, alrededor de este nuevo hype se está creando una red social de gente que “se comunica” informando a la comunidad sobre lo que está haciendo en ese momento (en el que postea). Pues bien, más allá del interés que este nuevo fenómeno debe tener para quienes nos gusta estar al tanto en estas nuevas formas emergentes de interacción, creo que la información que se genera alrededor de esta simple pregunta (What are you doing?) podría ser casi tan interesante como la que Google guarda en sus bases de datos.

Es curioso cómo he llegado hasta aquí. Hace un rato estaba dándole vueltas a una nueva metodología de recogida de información masiva que permitiera llegar a comprender y tipologizar lo que hacen, piensan, sienten los jóvenes. No sé muy bien cómo, al final estaba concluyendo que una forma más o menos simple de recabar esta información podría consistir en hacer microencuestas masivas en diferentes momentos y días de la semana en la que simplemente fuéramos recopilando de cada sujeto datos sobre lo que estaban haciendo o pensando en ese momento. Se me ocurría que la vía idónea para recabar esa información sería el móvil, tal vez vía SMS. De pronto, cuando he llegado a este punto, me he dado cuenta: ¡leches!, esto es Twitter; gente contando que está haciendo en ese momento. De hecho, creo que una de las peculiaridades de Twitter es que se puede “postear” a través de SMS.

Ha nacido TwitteResearch!! Seguiremos informando.

Si juegas bien la partida con las redes sociales se convertirán en tu principal fuente de visitas

Me parece muy bonito poder decir algo así, de manera tan contundente y, además, tener datos para demostrarlo. Los números los aporta la consultora Hitwise , que ha estudiado el flujo de visitas a dos tiendas online británicas de moda, TopShop.co.uk y ASOS.com . Los datos revelan que ambas tiendas reciben más visitas procedentes de MySpace que de los buscadores MSN y Yahoo juntos.

La consultora concluye que este torrente de visitas desde MySpace tiene que ver con la actividad que ambas firmas desarrollan en este espacio. En el caso de otras tiendas de moda que no son activas con las redes sociales no se observa el mismo patrón.

No sé, más allá de que el resultado sea más o menos revelador, lo que me parece impresionante es poder sostenerlo con datos.

La medición del Brand Equity

Cada día me gustan y entretienen más los temas de branding. Me interesa de forma especial todo lo que tiene que ver con su medición, y estoy tratando de actualizar los conocimientos más o menos rudimentarios que tengo al respecto. Pues bien, buscando literatura más o menos reciente sobre el tema, me he encontrado con una entrada en The Blake Project que me ha ayudado a refrescar el punto de partida.

En el artículo parten del aislamiento de los 5 drivers que en su opinión conducen al consumidor desde elegir hasta ser fiel a una determinada marca. Estos cinco drivers son:

- Notoriedad (awareness)
- Diferenciación relevante (relevant differentiation)
- Valor (value)
- Disponiblidad (accessibility)
- Vinculación emocional (Emotional connection)


El gráfico siguiente resume el significado concedido a cada uno de los drivers. Para verlo en un tamaño mayor haz clic aquí:


Los autores recomiendan llevar a cabo la medición del brand equity teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  • Focalizar en los 5 key drivers del brand insistence
  • Medir los cambios en el brand equity a lo largo del tiempo
  • Diagnosticar las razones que explican los cambios
  • Proveer información de utilidad sobre el posicionamiento actual de la marca, incluyendo fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas
  • Proveer información sobre vías a seguir para incrementar el “customer brand insistence”

Los estudios de Brand Equity deberían comtemplar los siguientes ítems de medición, tanto para nuestra marca como para sus competidores, ofreciendo resultados desglosados para cada uno de los diferentes segmentos de usuarios/consumidores.

- Notoriedad
- Accesibilidad
- Valor percibido
- Posición en el ranking de consideración en el set de alternativas
- Preferencia
- Uso
- Relevancia
- Diferenciación
- Vitalidad
- Conexión emocional
- Fidelidad
- Atributos de personalidad de marca y otras asociaciones