Uno de cada dos compradores online de moda desearía comprar en Zara a través de la red

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el número de internautas que compró ropa o material deportivo en 2006 creció un 25% con respecto al año anterior –siendo uno de los artículos de venta online con mayor crecimiento- ; el 15% de los compradores a traves de Internet adquirió alguna prenda de ropa.

En este contexto, en The Cocktail Analysis hemos llevado a cabo durante el pasado mes de julio un estudio con más de 1.000 internautas, en el que se profundiza en las actitudes y comportamientos de la población internauta española en relación a la compra de ropa y complementos a través de la red.

“De rebajas en la red” es una investigación que explora de forma especial las oportunidades para las grandes cadenas de moda -nacionales e internacionales- que operan en España. Así, la investigación revela que a uno de cada dos (50%) compradores actuales de moda le gustaría comprar online en Zara, la principal enseña del grupo Inditex. En el caso de las mujeres, este porcentaje asciende nada menos que hasta el 60%. Otras cadenas como H&M, Pull & Bear, Springfield, Mango, C&A, Bershka, Oysho y Stradivarius atraerían la atención de más de un tercio de los compradores.

El estudio ha puesto también de manifiesto que, si bien en términos generales los perfiles, las preferencias y exigencias de los compradores potenciales de todas las cadenas son similares, los clientes de algunas enseñas en particular presentan rasgos específicos a los que conviene atender si se desea diferenciar y optimizar la oferta.

Además de esta dimensión de las marcas y de una radiografía sociodemográfica de los -actuales y potenciales- compradores de moda online, el estudio aborda otras cuestiones centrales: qué productos son los más “afines” a este entorno de compra, cuáles las principales barreras para dichas compras, cuáles los factores que contribuirían a superarlas o cómo incide la “masculinización” de la web, rasgo que debe ser tenido en cuenta en cualquier estrategia que se proponga adentrarse en el mundo del comercio electrónico.

En relación a las “barreras”, la investigación ha revelado que la posibilidad de emplear formas de pago alternativas a la tarjeta (teléfono o contrarreembolso) es el factor menos decisivo de cara a “animar” a comprar más moda en la red (mencionado sólo por un 35% de los encuestados), mientras que precios más bajos que en las tiendas offline es el factor más determinante (escogido por un 75% de los internautas), seguido del envío gratuito (74%), la devolución gratuita (59%) y la mejora de la web en la presentación de calidades y diseños (49%).

Por otra parte, el estudio pone de manifiesto que el 11% de las mujeres españolas mayores de 14 años compró ropa o calzado por catálogo durante el 2006, lo que supone una amplísima base de mercado potencial de consumidoras que ya ha vencido los frenos referidos a la falta de experiencia sensorial.

El consumo de moda online es un fenómeno que, a día de hoy, se halla lejos de su desarrollo potencial. Bien es cierto que se encuentra con algunas barreras particulares, como la imposibilidad de “probarse” lo comprado o la dimensión ritual a la que se renuncia, especialmente fuerte en el caso de la ropa y de la moda. Sin embargo, creemos que es un mundo cuyos límites actuales son móviles y que está todavía por explorar, tanto por parte de los consumidores como, sobre todo, de las grandes cadenas de moda que operan en nuestro país.

En efecto, los datos son reveladores a este respecto: según un reciente informe de la consultora Forrester Research, en EE.UU las ventas online de ropa en 2006 superaron por primera vez en la historia a las de ordenadores y se espera que en 2007 el 10% de las ventas totales de ropa procedan del comercio online.

Haz clic aquí para acceder al informe completo

Que hablen de ti, aunque sea…..bien!! Nuevos datos sobre la importancia del Word of mouth

eMarketer publica hoy una interesante recopilación de estudios recientes que abordan la importancia que los consumidores le otorgan a las opiniones de otros consumidores.

Ojo con el cinismo; a los crossumers no se les escapa una

En estos días ando ‘revisitando’ algunas de las cosas que en The Cocktail Analysis hemos escrito o publicado sobre el Crossumer. Los más asiduos a esta bitácora recordarán los 3 rasgos que en mayor medida caracterizan a este consumidor de nueva generación:

1. Actitud crítica antes los mensajes de las marcas
2. Conocimientos de marketing adquiridos a través de procesos formales o informales
3. Utilización intensiva de las nuevas tecnologías (especialmente Internet y todo lo relacionado con la Web 2.0) para contrastar la información que reciben de las marcas, y para enfrentarse a ellas, si lo estiman necesario.

Aunque los ejemplos se cuenta por doquier, pocas veces se me pone a tiro uno tan “de manual” como el encontrado esta mañana en Menéame.

Menéame , para quienes lo desconozcan, es una comunidad de filtrado colaborativo, integrada por usuarios que remiten al site contenidos encontrados en la web considerados de interés para todos. Aquellos contenidos que son mejor valorados por la comunidad, llegan hasta la portada. Con todos los matices, la portada de menéame viene a ser algo así como una selección de lo más interesante para esa comunidad.

Acabo de curiosear en Alexa la “audiencia” de meneame, comparándola con las ediciones online de algunos medios tradicionales, como Abc.es, Expansiondirecto.com o Cincodias.com. Como se observa en el siguiente gráfico (menéame es la línea azul), los supera a todos ellos, lo que nos da cuenta de su relevancia.

Pues bien, la noticia que aparecía esta mañana en la portada de menéame enlazaba a esta otra , en la que se incide en la posición contradictoria de Unilever al emprender una lucha en pro de la mujer real con Dove, mientras que la denigra con Axe, otro de sus productos.

Cuando una aplicación cambia nuestra forma de navegar

Hay diversos estudios que han demostrado que los hipervínculos textuales generan más clicks que las imagénes. Pues bien, parece que hay una excepción a esta regla.

Cuando la imagen en cuestión tiene insertado el ya familiar símbolo de “Play” tan característico de los vídeos de YouTube (imitado por casi todos las restantes plataformas de intercambio de vídeo), las probabilidades de que el usuario acabe haciendo click son, según sugiere un estudio , de dos a tres veces mayores que si se trata de un texto.

La verdad es que no he logrado dar con el estudio que se cita en la información para profundizar, pero, a priori, suena bastante sensato. Resulta verdaderamente increíble como una única aplicación web (el player de YouTube), y en tan poco tiempo, ha sido capaz de reeducar nuestra relación con las imágenes en la Web. De nuevo, por arte de magia, volvemos a prestar atención a lo que se mueve, y a lo estático si tiene el cebo del “Play”.

Al igual que sucedió en tiempos con los banners dinámicos, supongo que llegará un momento en el que nos acostumbraremos al vídeo y volverá a “desaparecer” de nuestra atención. O tal vez no, quizás sea el texto lo que desaparezca.

Targetizando a "Passionistas"

Yahoo y Mediavest acaban de dar a conocer los resultados del estudio “Passionistas: The New Empowered Consumers” . Se trata de una nueva investigación que profundiza en los hábitos de comunicación (digital, fundamentalmente) de aquellas personas que son “apasionadas” de algún tema, ya sea vinculado con su vida profesional o personal.

Extraigo de marketingdirecto.com algunos de los principales hallazgos del estudio:

Los consumidores con mayor afición por las marcas son importantes prescriptores de marcas e interactúan de forma intensa con otros usuarios del mundo online con el fin de recomendar o compartir su opinión sobre diferentes productos

Entre las conclusiones del estudio, figuran que por cada minuto que pasa un usuario promedio de internet viendo el mismo contenido, los passionistas pasan seis minutos. Asimismo, este grupo pasará un tiempo tres veces mayor en aquel website relacionado con su pasión que un usuario típico. A esto se suma que los passionistas realizan un 184% más de búsquedas sobre sus pasión que un usuario típico y que realizan al año más de 100 búsquedas relacionadas con su afición.

Además, los passionistas usan generalmente más el email, los mensajes de texto y la mensajería instantánea que un usuario normal. También tienen más probabilidades de crear y compartir contenidos online generados por los usuarios como fotos, blogs o vídeos sobre sus aficiones.

Por otro lado, el estudio también pone de manifiesto la predisposición de los ‘passionistas’ a relacionarse con aquellas marcas que se involucran con su pasión:

* 53% said they would try a brand they had not previously considered if it were associated with their passion, versus 41% of typical users.
* 49% said their opinion of the brand would be more favorable if associated with their passion, versus 34% of typical users.
* 46% said a brand has greater credibility if associated with their passion, versus 34% of typical users.
* 43% said their opinion of a brand is more positive if they sponsor an event related to their passion, versus 30% of typical users.

Passionistas seek relevant and timely information, including ads that look and feel like content, email subscriptions and RSS feeds, and customized suggestions (such as those from Amazon or Netflix), according to the research.

En mi opinión, el estudio aborda aspectos que ya han sido sobradamente tratados en otras investigaciones sobre líderes de opinión, evangelizadores de marca, prossumers, word of mouth, viralidad…., pero creo que abre un campo de trabajo innovador e interesante en relación a la conveniencia de targetizar a estos ‘passionistas’.

La idea básica que subyace es que buscar un vínculo de nuestra marca con determinadas “pasiones” nos va a permitir llegar hasta personas con mayor potencial viral, aunque sus pasiones sean minoritarias.

Google confirma que SÍ hay crisis inmobiliaria en España

Vaaaaaaale, asumo que el titular del post es un pelín sensacionalista. En rigor, quien confirma la crisis no es Google, sino su herramienta Google Trends , que nos permite seguir la evolución temporal de las búsquedas que realizan los usuarios del buscador, con la posibilidad de segmentar los resultados por país y periodo.

Siguiendo un ejemplo que vi hace unos días
, en el gráfico de abajo se representa en azul la evolución de la búsqueda “alquilar piso” y en rojo “comprar piso”.

Fíjense, la tendencia ascendente del alquiler es clara, hasta el punto de haber superado en varios momentos durante los últimos doce meses a la búsqueda “comprar piso”.

Como se observa en el siguiente gráfico, no se trata de un fenómeno estacional ni nada por el estilo. Durante el año 2006 las búsquedas relativas a la compra de vivienda habían permanecido por encima de las del alquiler en todo momento.

Señor Solbes, Señor responsable del Banco de España: hay crisis inmobiliaria. Google dixit.

En fin, más allá de lo que el tema mi interesa como sufrido “sinchollista” , lo que verdaderamente no deja de sorprenderme es que a partir de lo que buscamos en Internet podamos extraer tanta información sobre tendencias del consumidor. Las posibilidades que ofrece Google con Google Trends constituyen sólo la punta del iceberg de lo que puede llegar a saber esta compañía haciendo una explotación intensiva de su base de datos. En mi opinión, el debate sobre lo que sabe (o puede llegar a saber) Google sobre nosotros como sociedad, es mucho más importante que lo que sabe individualmente sobre cada usuario de Internet (donde actualmente se centra la polémica).

Lemonade, E-commerce for everyone: Cómo sacarle algún partido a tu red online de contactos

A todos nos resulta familiar la típica secuencia de unos niños americanos ofreciendo limonada -previo pago- en el jardín delantero de una casa a los sedientos transeúntes, aprovechando el trasiego de personas del barrio que acude a rebuscar alguna baratija en esos mercadillos domésticos que las familias se montan con cosas de las que desean deshacerse.

Pues bien, a unos emprendedores americanos se les ha ocurrido extrapolar la “estrategia del stand de limonada ” para sacar provecho a los contactos que a través de blogs, redes sociales (mySpace, Facebook,…) un sujeto va generando en Internet. Bajo el lema “E-commerce for everyone”, la propuesta de la compañía que está detrás de la iniciativa -Lemonade - es bien sencilla. Los usuarios se registran en su site, personalizan su “stand de limonada” , eligen de un amplio catálogo los productos que recomiendan a su red de contactos y lo cuelgan en su blog, perfil de red social, etc. Por cada venta que se genere desde su stand, recibe una comisión de Lemonade, quien a su vez no es más que un intermediario de terceros ecommerce retailers.

Como reconocen los promotores de la idea en este artículo , los montantes que se pueden llegar a alcanzar haciendo de comisionista no son como para hacerse rico, pero podrían ser lo suficientemente atractivos como para que varios miles de esos millones de adolescentes con decenas de amigos virtuales, pero sin un duro en la cartera, se animaran a colaborar con proyectos como el de Lemonade .

Cómo convertir tu catálogo de productos en una guía espiritual: Ikea 2008

Para los que hemos sido estudiantes hasta hace no mucho tiempo, los años naturales siguen yendo de septiembre a septiembre. El inicio del curso académico sigue marcando biológica y mentalmente nuestro arranque del calendario. Sin embargo, creo que algo está a punto de hacer cambiar este hito temporal que me consta muchos compartimos:la llegada del catálogo de IKEA . Muy pronto los años se empezarán a regir por el advenimiento del catálogo anual de la firma sueca.

Puntual, como en años precedentes, ha llegado a casa el nuevo catálogo de IKEA. Si aún no has recogido el tuyo del buzón, ándate con ojo porque se está convirtiendo en preciado bien susceptible de hurto vecinal (creo que mi mujer ya ha cargado para toda la familia del pueblo).

Decir algo de IKEA que no se haya dicho antes es bastante complicado. No sé hasta qué punto en la literatura académica que ha estudiado el caso se ha reparado lo suficiente en el rol que desempeña su catálogo. No he llevado a cabo ningún estudio formal al respecto, pero año tras año he podido observar en mi propio entorno la función estratégica que desempeña en la “ikeización” de los hogares españoles y, supongo, del resto del universo. Es claramente la biblia sobre la que se sustenta no sólo la nueva forma de entender la decoración, sino una forma de ver y enfrentarse a la vida.

Aunque IKEA no renuncia a los medios tradicionales, con importantes inversiones y extraordinarias campañas que todos conocemos, creo que el catálogo es la piedra angular sobre la que asienta una estrategia en la que la creatividad es permeable a todas las funciones (producción, distribución, organización, comunicación…) de la empresa.

Evidentemente, la clave del éxito de IKEA no radica sólo en la comercialización de productos de diseño a precios asequibles. El mayor logro, en mi opinión, consiste en haber logrado blindar ese goloso posicionamiento (diseño a precio asequible) a partir de la construcción de una cosmovisión aspiracional, especialmente atractiva en países con referentes en plena crisis. Creo -y supongo que es una opinión muy particular- que lo verdaderamente interesante desde el punto de vista de comunicación del caso IKEA es la manera en la que ha arropado el producto con una cosmovisión (forma de entender y enfrentarse al mundo) que -intencionalmente o no, lo desconozco- ayudaba a reconstruir el espacio dejado por cosmovisiones que se derrumbaban sin que existiera una alternativa socialmente consensuada. IKEA nos ha dicho cuáles son las diferentes formas de familia legitimadas a las que podemos adherirmos, qué tipo de relaciones se pueden establecer entre los diferentes miembros de la familia…y, claro, justo en el momento en el que necesitábamos un nuevo frame que sustituyera a los viejos modelos, que se habían visto desbordados por la realidad. Desde luego las “cosmovisiones” creadas por IKEA son interesadas; funcionales para su negocio. Ahora mismo no se me ocurre ninguna otra marca -tal vez Coca Cola- con un impacto equivalente en los procesos de cambio social.

Cuando unos meses atrás se cumplía el décimo aniversario de la implantación de IKEA en España, su máximo responsable para nuestro país nos brindaba unas declaraciones que invitan a la reflexión a todos quienes nos dedicamos a la investigación comercial.

“Si en 1996 hubiéramos hecho una encuesta, quizá no nos hubiéramos instalado en España, tal era el recelo del público a llevarse los muebles a casa para ensamblarlos”

Para mí, estas declaraciones, rebosantes de veracidad, revelan de una forma tan dramática el error de enfoque desde el que parten la mayoría de los modelos de test de concepto y producto utilizados habitualmente en investigación, que decidí darles formato DIN A4, imprimirlo y pegarlo en la pared bien a la vista.

A IKEA, hablando claro, se la traía floja cuáles eran nuestros usos y costumbres, necesidades o expectativas en relación al hogar y su acondicionamiento. Se trataba “simplemente” de crear un modelo de sociedad -ahí es nada- en el que su oferta resultase funcional. Por su puesto, creo que el catálogo ha sido la pieza clave, la biblia, de la que la que los evangelizadores de IKEA -casi todos nosotros- han extraído -sin darse cuenta, claro está- buena parte de las enseñanzas que poco a poco han ido transmitiendo a los más cercanos.

La idea de utilizar el catálogo como soporte fundamental de la comunicación de IKEA -cuyo objetivo fundamental era nada menos que generar referentes aspiracionales para sociedades en estado de crisis- no puede ser más audaz. Nadie espera que detrás de cada una de las frases e imágenes de un “inocente” catálogo se oculte una serie de cosmovisiones aspiracionales para casi cualquiera que se atreva a abrirlo. Y como no se espera, por supuesto no hay barreras cognitivas, no hay disonancias…todo fluye, página a página, hasta donde residen nuestras normas, valores y creencias.

Si nunca miraron el catálogo de IKEA con estos ojos, les invito a recorrerlo de cabo a rabo prestándole atención bajo este nuevo prisma, verán que interesante….

Caja Navarra, la banca crossumer

El próximo lunes comienza una nueva campaña de Caja Navarra para dar una mayor difusión a su posicionamiento como “banca cívica”. Ya pueden verse en YouTube las piezas de televisión de la campaña.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=DpNAn459DfI]

No es la primera vez que nos hacemos eco por aquí de la comunicación de esta caja. Hace unas semanas tuve la oportunidad de mantener una conversación telefónica con uno de los responsables del área de innovación de esta entidad y de descubrir de primera mano la peculiar visión de negocio de Caja Navarra. No sólo han revolucionado en la forma de dirigirse al consumidor, sino también en la relación con mantienen con él. Valga como ejemplo su idea de oficina bancaria (”oficinas cancha”)

Se trata sin duda de un interesante caso para las escuelas de negocio, y un ejemplo casi inigualable de marca Crossumer.

Y es que ya lo hemos comentado por aquí en decenas de ocasiones: la transparencia vende. Vean aquí otro ejemplo sarcástico de esta tendencia de comunicación.

Hice la foto esta semana en Central Park (NYC). El texto del cartel del medigo rezaba: “¿Por qué mentir? Necesito una cerveza”. Me animé a fotografiar el cartel porque había leído el mismo “copy” en otra “creatividad” de otro mendigo de la Quinta Avenida, lo que me lleva a pensar que se trata de una estrategia que puede haber sido imitada por su “éxito”.

La hora de los “sinchollistas”

Bueno, bueno, bueno….ahora me doy cuenta que me fui sin ni siquiera dejar un lacónico “cerrado por vacaciones”. Estaba absolutamente exhausto. Necesitaba como pocas veces en mi vida desenchufarme de lo cotidiano, de las prisas, de las obligaciones, del blog, del Bloglines…de todo. Con frecuencia se comenta lo gratificante que resulta tener la oportunidad de trabajar en lo que a uno le gusta, de poner en práctica y desarrollar su vocación….¡mentira! No hay nada peor que trabajar en algo que te guste, porque el trabajo se acaba convirtiendo en hobbie y ocupando parcelas que antes coparon otras actividades lúdicas, aficiones, relaciones interpersonales…Pero como tampoco soy capaz de trabajar en algo que no me guste, no me queda otro remedio que intentar encontrar un punto de equilibrio.

En fin, la cosa es que ya estamos por aquí, con baterías nuevas, y con ganas de reorientar el blog hacia nuevas inquietudes recientes. Por ejemplo, llevo varios meses tratando de profundizar en la incidencia que va a tener la subida de los tipos de interés asociados a las hipotecas en el comportamiento del consumidor. Bastante tiempo antes de que se produjera la crisis de las “hipotecas basura” en los Estados Unidos, se venían apreciando indicios que hacían prever la creciente importancia que este asunto va a tener no sólo a nivel macroeconómico, sino también en términos de evolución del comportamiento del consumidor. Es seguro que el reciente “crash” norteamericano va acelerar el proceso mediante el cual estos fenómenos macroeconómicos son percibidos e interiorizados por el ciudadano de a pie, hasta el punto de influir de manera decisiva en sus decisiones de compra y consumo.

Aunque mis nociones de economía son las de un alumno de primaria, creo que tampoco hace falta ser un lince para anticipar que la subida del Euribor -en un momento de endeudamiento máximo de las familias españolas- y la subsiguiente disminución de la capacidad de gasto, acabará incidiendo no sólo en el consumo –lo que es obvio- sino también en el comportamiento del consumidor. La cuestión es cómo.

Por ejemplo, me he propuesto desarrollar el concepto de “sinchollista”. ¿Quiénes son los “sinchollistas”? De forma genérica podríamos incluir bajo esta denominación a aquellos sujetos que no se han visto patrimonialmente favorecidos por el crecimiento del valor de la vivienda durante los últimos años, y de forma especial a aquellos que han perdido o van a perder riqueza con la adquisición de la vivienda. Son los que se quedaron “sin chollo”, e incluso se empobrecieron con su “inversión”. El “mileurista” se lamenta de su incapacidad para acceder a la vivienda, pero en muchos casos dispone de una capacidad de gasto en bienes de consumo de la que los “sinchollistas” carecen, pues la subida de las cuotas de la hipoteca ha absorbido buena parte de sus excedentes destinados al consumo.

Me interesa de forma muy especial saber qué estrategias van a adoptar los “sinchollistas” pertenecientes a diferentes estratos sociales ante la subida de la cuota de las hipotecas. Durante los últimos años cientos de miles de familias españolas –con el beneplácito de las entidades financieras- han suscrito hipotecas por importes que no preveían en modo alguno la posibilidad de que estallase la burbuja inmobiliaria. Se trata de un problema que afecta y afectará a familias de todas las capas sociales.

También querría saber cómo afectará la crisis inmobiliaria a la participación de las marcas de la distribución (MDD), al posicionamiento y mensajes de las marcas, a la penetración de la banda ancha (¿será el ADSL sacrificado cuando la renta disponible disminuya?), a la evolución del “crossumer”…En fin, tantas y tantas cosas a las que intentaremos dedicar un espacio de aquí en adelante.