Second Life: ¿Acierto o fracaso de naming?

Al hilo de la reflexiones de la anterior entrada, también me he cuestionado la idoneidad de la marca “Second Life”. ¿Es Second Life un buen nombre de marca? Tengo una opinión diferente en función de si lo evalúo desde el punto de vista de la comunicación o del producto.

Si se evalúa desde la perspectiva de la comunicación no me cabe duda de que ha sido un claro acierto de “naming”. En su capacidad de evocación (“una segunda oportunidad”, “una vida paralela”,…) reside parte de su facilidad para generar “boca oreja” y repercusión mediática. Como hemos dicho, la “promesa” implícita en el nombre puede resultar tremendamente atractiva para grupos inmensos de personas que, por un motivo u otro, desearían darse una segunda oportunidad.

Cuando se aborda desde el plano del producto, creo que el nombre supone un freno importante, un factor de disuasión, para aquellos que no se identifiquen con esta necesidad de implementar a través de un metaverso lo que no son capaces de conseguir en la vida real. Si tenemos en cuenta que los que abandonan antes SL son quienes vinieron atraídos por la “promesa” y que quienes se han quedado son aquellos que se lo han planteado como una “extensión” más de su vida real, parece lógico suponer que Linde Labs no tuvo gran tino a la hora de elegir el nombre de la marca. Tal vez lo que le ha dado notoriedad le ha restado usuarios. Paradojas del marketing.

Atención marcas: Si piensas en el futuro, cuidado con pasarse de "progre"

Y para terminar la semana, una reflexión que tiene como punto de origen una de las Breakthrough Ideas for 2007 que publicó recientemente la revista HBR . Estoy convencido de que a Felipe, que está especialmente interesado por el estudio de la variable “religión” en el consumo, le va a gustar.

La idea parte del siguiente argumento:

People who are social, religious, or political conservatives tend to have more children, and that fact has profound implications for culture, for politics, and for business. In the United States, for example, fertility rates are 12% higher in states that voted for George W. Bush in the most recent presidential election than in the more liberal and secular states that supported his opponent.

¿Y qué implicaciones podría tener desde el punto de vista del marketing el hecho de que la gente con un perfil conservador en materia social, política y religiosa tenga más hijos? La respuesta habría que ligarla a la explicación de los procesos de socialización. A modo de resumen: si la familia continúa jugando el rol principal en la transmisión de valores, lo lógico sería pensar que las generaciones venideras serán más conservadoras que las actuales, pues como los “progres” tienen menos hijos (prefieren los canarios, ¿verdad Felipe?) sus valores tendrán menos oportunidades de reproducirse . Lo sé, es muy discutible y me apuesto algo a que “Eu”, nuestro fiel lector, entrará al trapo de cabeza.

How can business leaders profit from—or at least prepare for—this trend? Businesses that have relied on sex to sell products, or whose products otherwise distract young people from the straight and narrow, should perhaps think twice about brazenly touting, say, sexually explicit or violent films and video games, which could provoke boycotts or outright bans. Rock and hip-hop; licentious celebrities; rootless, childless urban professionals; and other such fixtures of today’s marketing campaigns could come to be seen as relics of a decadent past.

En todo caso, creo que la idea provoca una reflexión interesante desde el punto de vista de las marcas. Estoy pensando en grandes multinaciones que manejan impresionantes portfolios de marcas. ¿Tendría sentido recomendarles que fueran trabajando posicionamientos conservadores para algunas de ellas pensando en el futuro? ¿Quién abre el fuego?

La medición del Brand Equity

Cada día me gustan y entretienen más los temas de branding. Me interesa de forma especial todo lo que tiene que ver con su medición, y estoy tratando de actualizar los conocimientos más o menos rudimentarios que tengo al respecto. Pues bien, buscando literatura más o menos reciente sobre el tema, me he encontrado con una entrada en The Blake Project que me ha ayudado a refrescar el punto de partida.

En el artículo parten del aislamiento de los 5 drivers que en su opinión conducen al consumidor desde elegir hasta ser fiel a una determinada marca. Estos cinco drivers son:

- Notoriedad (awareness)
- Diferenciación relevante (relevant differentiation)
- Valor (value)
- Disponiblidad (accessibility)
- Vinculación emocional (Emotional connection)


El gráfico siguiente resume el significado concedido a cada uno de los drivers. Para verlo en un tamaño mayor haz clic aquí:


Los autores recomiendan llevar a cabo la medición del brand equity teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  • Focalizar en los 5 key drivers del brand insistence
  • Medir los cambios en el brand equity a lo largo del tiempo
  • Diagnosticar las razones que explican los cambios
  • Proveer información de utilidad sobre el posicionamiento actual de la marca, incluyendo fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas
  • Proveer información sobre vías a seguir para incrementar el “customer brand insistence”

Los estudios de Brand Equity deberían comtemplar los siguientes ítems de medición, tanto para nuestra marca como para sus competidores, ofreciendo resultados desglosados para cada uno de los diferentes segmentos de usuarios/consumidores.

- Notoriedad
- Accesibilidad
- Valor percibido
- Posición en el ranking de consideración en el set de alternativas
- Preferencia
- Uso
- Relevancia
- Diferenciación
- Vitalidad
- Conexión emocional
- Fidelidad
- Atributos de personalidad de marca y otras asociaciones