No salgo de mi asombro. Llevo como 15 minutos con la boca abierta; el tiempo que ha transcurrido desde que me enteré de la historia de “José” (creo que así se llama el protagonista) a través de una noticia publicada en la portada de Menéame.
Un vecino de Redondela (Pontevedra) lleva desde el pasado sábado encerrado en su pequeña tienda de gominolas, retransmitiendo en directo su encierro voluntario a través de Internet, como si de Gran Hermano se tratara.
Según cuentan, José ha adoptado esta medida como vía de protesta contra BBVA. La entidad le ingresó por error un cheque de 1.000 euros. Parece que ser que el implicado debió sacar ese dinero de su cuenta. Cuando el banco se percató del error, procedió a detraer esa cantidad, generando un descubierto en la cuenta de José y unos costes (por intereses) que ascienden a 200 euros. José sólo reclama al banco que le devuelva esos 200 euros.
Hace unos minutos he estado escuchando una conversación telefónica que José mantenía con alguien, en la que estaba ofreciendo detalles de la situación. Cuando ha colgado, se ha dirigido hacia la webcam que tiene instalada en un lateral de la tienda, y se ha dirigido a su “audiencia”. Ha dicho algo así como: “Yo no quería llegar a esto, pero me he visto obligado. He intentado hacerlo por las buenas, pero me han ninguneado. No hago esto por el dinero, sino por el trato que me han dado. No tengo nada que perder”. De verdad, si no fuera porque hay una marca que sale muy mal parada, pensaría que estamos ante una broma que forma parte de alguna campaña viral.
Les recomiendo que conecten con el canal y que lean las conversaciones que mantienen quienes le secundan y critican a través de la sala de chat. Ahora mismo (10:36), según figura en el contador de visitas, hay 105 personas conectadas al canal, al que ya han accedido más de 12.000 personas.
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Creo que la historia de José supone una excelente lección de la capacidad de reacción del consumidor de hoy ante lo que siente como una agresión. Un poco de imaginación, un ordenador portátil, y una conexión a Internet, y ahí tiene usted el resultado de un cliente cabreado. ¿Qué creen que hará BBVA si la cosa va a más?
Les dejo…que Jose vuelve a hablar por teléfono….

Actualización (11:46): Acaba de llegar un equipo de televisión para entrevistarle… Les ha dicho: “Ey, coged la chucherías que queráis, serviros sin problemas”. Qué divertido!!

Actualización (17:57): Parece que el canal en el que estaba inicialmente no ha soportado el flujo de visitas (casi 17.000) , pero ha abierto otro. También tiene un blog, donde, sospechosamente, ya ha instalado AdSense…umm, aquí el que no corre, vuela.