Vaya vacaciones que se me están pegando…Vamos, que no se me quejarán después, ¿eh? Sí, eso, descansen, descansen, que el curso que empieza tiene pinta de que será movidito. En fin, que mientras ustedes preparan la tumbona, sombrillita y la nevera portátil (por favor, compren algo en los chiringuitos, que esta gente también necesita comer) para bajarse a la playuki, yo me quedo aquí de monologuista. ¿Será verdad que nadie me lee?
Bueno, pues nada, aprovecho la ‘temporada baja’ para seguir desprotricando contra la TDT; vamos, no contra la oferta o la tecnología en sí, sino contra el desmedido apoyo institucional para promover su implantación. Bueno, qué diantres, fuera máscaras, sí que tengo algo contra la tecnología; las posibilidades de interactividad y de acceso a contenidos (Web) de la IPTV son, bajo mi punto de vista, mayores que las de la TDT. Además, favorecer IPTV es favorecer Internet, y favorecer Internet es desarrollo social. Los servicios interactivos u “on demand” (si es que se llega a autorizar por el gobierno) que se prometen para la TDT ya son una realidad desde hace años en Internet. ¿Para qué necesito desarrollar una aplicación que cuesta millones para confirmar el borrador de la declaración de la renta vía TDT si ya lo puedo hacer desde Internet o mediante un simple SMS a través de cualquier telefóno móvil?
Pero, bueno, al margen de cuál sea mi postura sobre la tecnología que, por supuesto, he de reconocer que tal vez no contempla otros beneficios sociales que he sido incapaz de aprehender, mi crítica se centra en el trato preferente que el gobierno le da a la TDT, produciéndose un agravio con respecto a otras tecnologías. Hoy me ha producido ilusión comprobar que no estoy solo en la defensa de esta tesis; resulta que la Comisión de las Comunidades Europeas sostiene una idéntica postura, y parece que va a empezar a controlar las ayudas que se conceden -que España se concentran en los usuarios- para incentivar la adopción de la tecnología . Hay más información en una noticia que publica hoy ElPaís.com. Destaco el siguiente párrafo del artículo:
“La cuestión es si estas ayudas a la TDT vulneran el principio de neutralidad tecnológica que predican las directivas comunitarias, ya que este tipo de subvenciones no se dirigen a otras formas de distribución de señales de televisión como el cable, el satélite, el ADSL o Internet”.
Pues ahí queda. Me reconforta pensar que no soy un Don Quijote lanzándose contra los molinos…Ala, venga, ya puedes bajar a la playa, y prontito para casa que hay que ir dejando espacio en primera línea a las hordas de la Generación Inserso.
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